(Arzobispado de Tarragona · 08/02/22) Con motivo de la celebración de la Jornada Mundial para la Vida Consagrada, que se celebra cada día 2 de febrero, fiesta de la Presentación del Señor, la Delegación diocesana para la vida consagrada ha organizado, un año más, una Eucaristía presidida por el arzobispo Joan Planellas en la Catedral. En esta celebración, que tuvo lugar el pasado domingo día 6 de febrero, los miembros de las comunidades presentes renovaron sus votos de consagración a Dios después de presentar un cirio encendido como signo de la luz que todos los consagrados y consagradas han ser para iluminar ese mundo tan herido.
«Esta celebración, con la escucha de la Palabra de Dios y el sacramento de la Eucaristía, nos recuerda vivamente a todos la esencia de nuestra vocación consagrada: ser signo y ofrenda generosa al Señor para construir una auténtica convivencia humana, basada en la fraternidad», manifestó la hermana Isabel Górriz, delegada diocesana para la vida consagrada, en la monición de entrada.
Caminamos juntos, haciendo clara referencia al Sínodo que estamos viviendo como Iglesia, ha sido el tema de la Jornada de este año. «Y este andar juntos», remarcó el arzobispo Joan, en su homilía, «lo hacemos en la misma consagración, con la conciencia de la llamada recibida, de la vocación compartida y de la vida entregada al Señor y para el Señor». El arzobispo apuntó que «esta Jornada debe servir también para que el pueblo de Dios conozca y ame su donación, su vocación y sus distintos carismas» y les ayude a seguir dando testimonio ya no encerrarse al futuro que el Espíritu nos llevará, «un futuro que como Iglesia estamos vistiendo entre todos a través de la apuesta atrevida del papa Francisco en el Sínodo sobre la Sinodalidad eclesial». Por último, el sr. Arzobispo invitó a los consagrados y consagradas a ser atento a atender siempre «aquell rumor suave del Espíritu Santo que se cuela entre la Palabra de Dios y que nos llega al alma».








