(Arzobispado de Tarragona · 26/04/21) Este pasado viernes, día 23 de abril, en Santa Cruz del Quiché, en Guatemala, fueron beatificados el misionero catalán Josep Maria Gran Cirera, con raíces riudomenques y vínculos familiares en Mont-roig del Camp, y nueve compañeros mártires. Tres sacerdotes y siete laicos de la Congregación de los Misioneros del Sagrado Corazón asesinados entre 1980 y 1991 por los militares durante la guerra civil en Guatemala. La Congregación para las Causas de los Santos promulgó el decreto de beatificación de estos Siervos de Dios el mes de enero de 2020. Su martirio, según la Santa Sede, se incluye dentro «de una persecución prolongada y sistemática de la Iglesia como comprometida con la protección de la dignidad y los derechos de los pobres».
El misionero Josep Maria Gran Cirera fue enviado como misionero en 1975, con treinta años de edad, en la diócesis guatemalteca de Quiché. Seis años más tarde, el 4 de junio de 1980, fue muerto a tiros por el ejército cerca de una villa llamada Xe Ixoq Vitz cuando volvía de atender a comunidades que pertenecían a su parroquia junto con su sacristán.
A pesar de haber nacido en Barcelona, las raíces del beato Josep Maria Gran Cirera se encuentran en Riudoms. El nuevo beat estaba emparentado con el beat Bonaventura Gran pesar de los tres siglos de distancia que los separan.








