(Lluís Agustí – Formación URC) Día 14, sábado 2022. Son las 9’30h. Abro el ordenador que me conectará con un buen puñado de religiosas y religiosos. En total 88 conexiones. Las técnicas Anna y M. Teresa nos lo tienen todo preparado. Detrás de la pantalla nos espera M. Luisa Berzosa y Víctor Codina. Poco a poco se va llenando de rostros y miradas que se saludan, se transforman en una sonrisa y un deseo de darse un abrazo.
Después de decirnos “buenos días”, iniciamos con la oración del Sínodo Adsumus Sancte Spiritus. Realmente el Espíritu Santo ha estado presente en nuestro encuentro. Las palabras de M. Luisa y Víctor son un llamamiento a discernir-elegir lo esencial de lo relativo. ¿Cómo está mi rostro de hombre y mujer consagrados por Dios? ¿Cómo cuido mi corazón? ¿Cómo está? Nuestro centro debe ser Jesús y el mundo actual necesita nuestra presencia humilde, sencilla, en minoría. Somos enviados para SER y no tanto por hacer.
En una Iglesia sinodal se necesitan personas que escuchen, acojan, acompañen, perdonen… Estamos llamados a abrir puertas sin miedo, a ofrecer posibilidades de presencia, aunque se tengan que cerrar algunas por imposibilidad numérica. Dice el Papa Francisco: “El Sínodo llega hasta los límites. Comprende a todos. El Sínodo también es espacio para el diálogo sobre nuestras miserias”.
Intervenciones
Siguiendo el hilo conductor de Mª Luisa y Víctor C, nos invita a escuchar la voz del Espíritu que en medio del caos crea vida. Estamos en un momento en que el Espíritu cierra puertas pero obra otras imprevisibles. Es necesario escuchar la voz de la historia y de la humanidad. Cada congregación es una creación del Espíritu.
¿Qué puertas abre hoy el Espíritu a la Vida Religiosa? Desde la sinodalidad se rompe el clericalismo, la autorreferencialidad, toda aristocracia de poder… La Vida Religiosa se pone al servicio del pueblo y quiere compartir su identidad sin aristocracias. Por eso es necesario vivir la vida desde la minoridad y recuperar la dimensión mística. Debemos ofrecer a las nuevas vocaciones no una estructura de seguridad y poder sino una gran aventura evangélica y debemos facilitarles que suban a la montaña del Señor tantas veces como sea necesario desde donde se contemplan nuevas panorámicas y se intuyen nubes.
Implicarnos
Después de un tiempo de compartir por grupos se concluye la jornada con un diálogo donde se sugiere que debemos implicarnos más en la participación sinodal. Atrevernos a fomentar la cultura de la intercongregacionalidad, apoyar todas las iniciativas de diálogo y compartir, vivir nuestra identidad con gozo y esperanza, etc.
Agradecemos a todas las personas que han hecho posible esta jornada, en especial a M. Luisa B. y Víctor C.
A todas y todos que se han inscrito y conectado, muchas gracias por su presencia y apoyo.
La próxima Jornada de Formación Permanente será el 12 de Marzo 2022.








