(Religión Digital · Luis Miguel Modino· 16/09/22) Secretaria de “un Dicasterio que está muy en el corazón del Papa Francisco”, en el que se ha apostado decididamente por la reforma que propone la Praedicate Evangelium, algo dado a conocer en los últimos días al presentar su nueva organización.
Un Dicasterio en el corazón del Papa
Francisco se presentó al inicio de su pontificado como el Papa de los pobres. Para alguien que trabaja en el “Dicasterio de los Pobres”, ¿eso supone una responsabilidad mayor?
Desde que llegué aquí entendí que este es un Dicasterio que está muy en el corazón del Papa Francisco. Y la responsabilidad es ser verdaderamente lo que debe ser un dicasterio, como vemos en la Praedicate Evangelium, estar al servicio. No es solo el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, sino el Dicasterio al servicio sobre todo de los más pobres.
Y para hacer esto queremos estar en la mayor relación posible con las iglesias locales, porque creemos que es allí donde se hace verdaderamente el desarrollo humano integral, no aquí en Roma. Y por tanto nuestro objetivo es poder estar en contacto, poder escuchar, poder acompañar a las iglesias locales, no haciendo nosotros, sino acompañando a las iglesias locales para ser instrumento del desarrollo humano integral.
Necesario diálogo con las iglesias locales
Habla de acompañar, de ser presencia. Una de las dificultades de la Iglesia es ese ser presencia, presencia entre los pobres, los migrantes, quienes son víctimas de la trata de personas y tantas realidades que la Iglesia acompaña y se esfuerza en acompañar, pero que no siempre consigue. ¿Desde el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, cuáles son los pasos que se dan, cómo se busca que esas actitudes sean asumidas por las iglesias locales?
Nosotros pensamos que es necesario establecer un diálogo con las iglesias locales. Eso quiere decir que escuchamos, sea cuando vienen los obispos aquí, sea cuando estamos en contacto con las diversas regiones del mundo. Escuchamos sus desafíos, sus problemas, y sus buenas prácticas, pero al mismo tiempo, nosotros nos ocupamos de buscar las noticias, ver lo que sucede e informar a las iglesias locales para ayudar a estar más al servicio. Eso significa el diálogo, que escuchamos y al mismo tiempo tratamos de estimular a las iglesias locales, sin sustituirlas.
No queremos sustituir, queremos ser proactivos, queremos que cuando aparece cualquier problema serio, por ejemplo, con los migrantes o con los refugiados, hacer comprender a las iglesias locales que tal vez no están percibiendo el problema y ayudarlas a asumir esa situación.








