(ACN · Hernán Darío Cadena · 05/01/22) La hermana Gloria recibe a ACN en el convento en Pasto, Colombia, su región natal, donde llegó a finales de noviembre para encontrarse con su familia y terminar su recuperación. Enseguida nos cuenta sobre su mayor pasión: la misión en África. “Las Franciscanas de María Inmaculada llevan más de 25 años en Malí. Una de nuestras principales preocupaciones es la promoción de las mujeres, haciendo especial énfasis en la alfabetización, pues en este país la educación es prácticamente inexistente para ellas”. Asimismo, les instruyen en oficios básicos de agricultura y costura, de tal modo que poco a poco fortalezcan su independencia y sean autónomas para sostenerse.
La religiosa colombiana recuerda que consiguieron el apoyo de profesionales de salud para que instruyeran a madres y padres en el cuidado del embarazo. Este trabajo impactó tanto a los varones “que venían incluso a pedirnos ayuda para que les enseñáramos algunas labores domésticas, de tal modo que pudieran ejercer el cuidado de sus hijos pequeños si las mujeres llegaran a faltar”.
En Malí y otros países africanos es frecuente la muerte por parto o apenas unos pocos días después. “Los padres nos encargaban el cuidado de los bebés; lo hacíamos con mucho gusto, pero comprometíamos a los padres a estar pendientes de los niños e ir a visitarlos con frecuencia y compartir tiempo con ellos”, dice la misionera colombiana. Se generaba un vínculo de responsabilidad compartida, gracias a la labor de las religiosas.








