(O. Girona · 20/11/24) El domingo 17 de noviembre tuvo lugar, en la iglesia de Santa Susanna del Mercadal de Girona, el encuentro formativo de la delegación para la Vida Consagrada del Obispado de Girona. En esta ocasión se contó con una conferencia del P. Josep-Enric Parellada, monje de Montserrat, bajo el título «Un tiempo de agradecimiento para arreciar la esperanza», sobre la bula de convocatoria del Jubileo 2025. La delegada por la Vida Consagrada, Pilar Pina, destacó, al inicio del encuentro, unas palabras del papa Francisco: «El Jubileo del 2025 tiene que ser un signo de renacimiento». Al mismo tiempo, recordó que el pontífice propone «nutrir y fomentar la virtud de la esperanza».
En su intervención, el P. Josep-Enric hizo una exposición sobre el significado del año Jubilar, como tiempo fuerte y privilegiado de presencia del Señor, que nos ayuda a revisar, purificar y potenciar la vida de la Iglesia diocesana, con el objetivo de renovación o conversión, tiempo para estimar y contemplar nuestra Iglesia. También puso de relieve el significado y el valor de los signos del Jubileo y como traducirlos en la vida: peregrinando, o sea andando con Cristo, y buscándolo. Y salir a encontrar los hermanos con quienes compartimos la fe y la esperanza. Propuso el modelo de los discípulos de Emaús.
Por otro lado, remarcó que durante el Año Santo «se tiene que procurar que el Pueblo de Dios pueda acoger, con plena participación, el anuncio de esperanza como gracia de Dios» y puso de relieve que «la Vida Consagrada es fuente de esperanza». «¿Dónde es encuentra la esperanza?» se preguntó, finalmente. «En el corazón de Dios. En el corazón de los hombres y de las mujeres», señaló.
El encuentro finalizó con la oración del Jubileo 2025:
Padre que estás en el cielo,
la fe que nos has donado en
tu Hijo Jesucristo, nuestro hermano,
y la llama de caridad
infundida en nuestros corazones por el Espíritu Santo,
despierten en nosotros la bienaventurada esperanza
en la venida de tu Reino.Tu gracia nos transforme
en dedicados cultivadores de las semillas del Evangelio
que fermenten la humanidad y el cosmos,
en espera confiada
de los cielos nuevos y de la tierra nueva,
cuando vencidas las fuerzas del mal,
se manifestará para siempre tu gloria.La gracia del Jubileo
reavive en nosotros, Peregrinos de Esperanza,
el anhelo de los bienes celestiales
y derrame en el mundo entero
la alegría y la paz
de nuestro Redentor.A ti, Dios bendito eternamente,
sea la alabanza y la gloria por los siglos.Amén.
Fotografía: Àngel Almazan








