(O. Sant Feliu · 07/10/25) La iglesia de la Virgen de Montserrat de Vilafranca del Penedès, en el barrio del Espirall, se llenó el pasado domingo 5 de octubre por la tarde para celebrar la misa de despedida y acción de gracias por la presencia de las carmelitas vedrunas en la villa durante 173 años, y que acaba este mes de octubre con el cierre de la comunidad y la marcha de las dos últimas religiosas que quedaban.
Recordamos que las carmelitas vedrunas llegaron a Vilafranca en 1852 para llevar el hospital, servicio que hicieron hasta 1933. También se dedicaron a la enseñanza, tarea que culminó con la fundación de la escuela San Elías, muy activa actualmente.
En Vilafranca llegó a haber tres comunidades de religiosas. Desde 1975 han estado presentes en el barrio del Espirall, donde han tenido una importante presencia social y pastoral, convirtiéndose en el corazón de la primera capilla y de la actual iglesia de la Virgen de Montserrat, y colaborando activamente en varias tareas de las parroquias de Vilafranca como Cáritas, liturgia, pastoral de la salud o catequesis, entre otras.
En el principio de la misa, que fue concelebrada por seis presbíteros y un diácono, el historiador Joan Solé Bordes hizo un resumen de la presencia de las vedrunas en Vilafranca. Una vez acabada, se procedió a los parlamentos de Sandra Oliver, directora de la Escuela Vedruna San Elías, Carme Via, exdirectora; de la Asociación de Vecinos del Espirall habló su presidente, Antonio Díaz i Maribel San José, miembro de la junta; por parte de la comunidad cristiana de la iglesia de la Virgen de Montserrat Assen Cámara; la congregación vedruna con la hermana Maria Dolors Bosch, y por parte del Ayuntamiento de Vilafranca habló su alcalde, Francisco Romero.
El acto acabó con el canto del himno a Santa Joaquina de Vedruna y el descubrimiento de una placa conmemorativa en la fachada de la iglesia.








