(Jordi Llisterri-CR) El papa Francisco ha anunciado por sorprensa este domingo el nombre de trece nuevos cardenales. Entre ellos está el salesiano de Catalunya, Cristóbal López Romero, actualmente arzobispo de la diócesis de Rabat.
El nuevo arzobispo de Rabat nació en la provincia de Almería pero de pequeño la familia se trasladó a Badalona donde estudió con los salesianos. Allá manifestó su deseo de ser salesiano y después de la primera profesión religiosa en 1968 en Valencia, hizo la profesión perpetua en 1974 en Barcelona, donde también fue ordenado sacerdote en 1979.
A pesar de que buena parte de su trayectoria ha sido en Latinoamérica y en Marruecos, también ha estado varios años dedicado a las obras salesianas en Catalunya. Además de la formación en Catalunya, durante 11 años trabajó en el barrio de la Verneda de Barcelona. En el 2014 fue elegido provincial de la Inspectoria María Auxiliadora que incluye las comunidades salesianas de Catalunya. Tuvo esta responsabilidad hasta que el papa Francisco lo nombró arzobispo de Rabat hace menos de dos años.
Además del nuevo cardenal salesiano, Francisco también ha escogido otros religiosos. Entre ellos el misionero comboniano nacido en Sevilla, Miguel Ángel Ayuso Guixot, actual presidente del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso. También están los jesuitas Michael Czerny, subsecretario de la Sección de Inmigrantes de la Santa Sede, Jean-Claude Höllerich, arzobispo de Luxemburgo, o el capuchino de la República Democrática del Congo Fridolin Ambongo, arzobispo de Kinshasa.
Entre los nombramientos destaca el del arzobispo de Bolonia, Matteo Zuppi, consiliario y una de las almas de la Comunidad de Santo’Egidio. También está el portugués, José Tolentino Medonça, actual Archivero y Bibliotecario de la Santa Sede, conocido por sus obras de divulgación espiritual.
Con el nombramiento de López y del resto de nuevos cardenales, el papa refuerza la universalidad del colegio cardenalicio y su conocimiento de las “periferias”. En el caso de López, es especialmente relevante el doble conocimiento del mundo islámico y de la iglesia popular de Latinoamérica. Por otro lado, con Joan Josep Omella, ya hay dos cardenales que hablan catalán.
Formado en Girona y Barcelona
Nacido en 1952 en Vélez-Rubio, Cristóbal López el 1964 ingresó en el Seminario Salesiano de Girona, que después completó en Barcelona, donde estudió Filosofía y Teología. En 1982 se licenció en Ciencias de la Comunicación en la Universidad Autónoma de Barcelona. Probablemente, es el primer alumno de la Autónoma que es escogido cardenal.
Cristóbal López es un salesiano con experiencia en la animación y gobierno. Ha sido nombrado provincial de los salesianos de varios países en tres ocasiones. Los que lo conocen destacan de él su profundo sentido religioso y de Iglesia, su capacidad de trabajo en equipo y de diálogo, y su sensibilidad hacia los más necesidades. En sus encuentros con los jóvenes les ha insistido que «vale la pena vivir la vida con Jesús; vivir el Evangelio es fuente de alegría, es fácil hacerlo y da una profunda y definitiva felicidad … y en esto consiste ser santo».
Entre Catalunya, Latinoamérica y Marruecos
A los 32 años, en 1984, pidió ir a misiones y fue destinado a Paraguay, donde pasó 18 años. Fue Provincial de Paraguay desde 1994 a 2000. Durante su estancia en este país fue nombrado Presidente de la Conferencia de Religiosos y fundó la Asociación de Comunicadores Católicos de Paraguay. También, fue miembro del consejo asesor del Ministerio de Educación.
El nuevo cardenal fue uno de los obispos que acogió al papa Francisco en su viaje a Marruecos de este año. Cristóbal López ya conocía las comunidades católicas de Marruecos y el mundo islámico. Durante ocho años, de 2003 a 2010 fue director de la comunidad salesiana, de la escuela y centro de formación profesional Don Bosco de Kenitra (Diócesis de Rabat). Durante este tiempo, fue también miembro del Consejo Presbiteral y del Consejo Diocesano para la Educación Católica.
Después de su trabajo en Marruecos, fue nombrado Provincial salesiano de Bolivia el 31 de enero de 2011 y ocupó este cargo hasta 2014, cuando volvió a Catalunya.








