El Monasterio de les Avellanas ha presentado hoy la placa laudatoria dedicada al abad Jaume Caresmar, después de ser restaurada. La obra de arte, declarada Bien Cultural de Interés Nacional, vuelve a lucir ahora en su lugar original, la iglesia del monasterio.
La escultura de alabastro fue retirada hace unos meses para ser sometida a los procesos de restauración y conservación, que han sido realizados por el restaurador Ramon Solé, con el apoyo del Centro de Restauración Bienes Amuebles de la Generalitat de Cataluña y la comunidad Marista de Las Avellanas.
El proceso de restauración ha tenido un doble objetivo: restaurar y poner en valor este patrimonio histórico y artístico y devolverla a su lugar original, encima de la sepultura del abad Jaume Caresmar, coincidiendo con el 300 aniversario de su nacimiento.
La placa laudatoria es la obra artística más relevante del s. XVIII en el Monasterio de les Avellanas. Época en que la abadía vivió un gran esplendor gracias a la Escuela Histórica de les Avellanas, formada por monjes eruditos que hicieron del Monasterio de les Avellanas uno de los centro de referencia más importados de la Ilustración en la Cataluña del s. XVIII.
Información complementaria del proceso de restauración
Durante los meses de noviembre y diciembre de 2017, el Centro de Restauración de Bienes Amuebles de Cataluña llevó a cabo en el monasterio de Sta. Maria de Bellpuig de las Avellanas, el proceso de conservación y restauración de la placa laudatoria del Padre Jaume Caresmar.
Descripción historicoartística:
La placa, esculpida en alabastro, es de forma circular. Ocupa la parte central una repisa escrita en latín donde se elogia la figura del Padre Jaume Caresmar. Los altos relevos que han esculpidos alrededor del campo epigráfico, hacen referencia a objetos que simbólicamente sintetizan la dimensión académica y religiosa de este abad ilustrado premonstratense. Esta obra fue encargada en 1802 por el Padre Jaume Pasqual, sucesor de Caresmar en el trono abacial, a los escultores de Montblanc Josep y Ramon Belart. Es de las pocas obras valiosas que se han conservado en el monasterio de Santa María de Bellpuig de les Avellanas después de la dispersión de su riquísimo fondo artístico a raíz la desamortización de Mendizábal.
En un origen esta placa estaba ubicada dentro de la iglesia conventual justo sobre el lugar donde estaba enterrado Jaume Caresmar. Posteriormente y con motivo de las diversas obras que se llevaron a cabo dentro de la iglesia , la lápida inició un periplo interno que la trajo a estar emplazada en varios lugares del monasterio.
Proceso de conservación y restauración:
El último y más reciente, fue en el claustro, emplazamiento nada adecuado para la conservación de la placa de alabastro debido a la reiterada exposición de ésta a la acción de los agentes climáticos y al elevado contraste que hay entre la temperatura y humedad de los meses de invierno con la de los meses de verano.Además la gran cantidad de depósitos y suciedad acumulados sobre los relieves escultóricos escondían la existencia de restos de policromia. Por lo tanto se vio conveniente de retirar la placa del muro norte del claustro, someterla a un proceso de limpieza y emplazarla de nuevo en el interior de la iglesia en un lugar cercano al que había sido su lugar original. Antes de proceder a la extracción de la placa se sacaron muestras representativas de apoyo y policromia y se realizó el test de limpieza.
Durante el proceso de limpieza se ha alternado, por un lado, la utilización de un sistema acuosos mediante la aplicación de un buffer pH 7 gelificado con Agar- Agar con el fin de retirar la acumulación de suciedad superficial así como un repintado azul hecho con un temple de mala calidad aplicado a finales del XIX . Por de otra se utilizaron disolventes para eliminar restos de una resina aplicada como protectivo. Esta intervención ha permitido descubrir los restos de policromia original que todavía conservaba la placa como el dorado, utilizado en la decoración del fondo de la orla que rodea la repisa laudatoria así como los restos de negro y azul utilizados para potenciar la visibilidad de las incisiones epigráficas hecho que facilidad notablemente la visualización y lectura del texto.








