(Maristas · Marc Cenzano, profesor de Secundaria en Maristas Rubí · 24/01/25) Seguro que muchos de vosotros ya conocéis nuestra propuesta de Ecosilencio, una experiencia de paz y contacto con la natura que desde Maristas ofrecemos a todo el mundo que quiera disfrutar de esta vivencia. La próxima jornada será del viernes 7 al domingo 9 de febrero, y os podéis apuntar aquí.
Pues hoy os queremos dejar el testimonio de Marc, que nos explica en primera persona como vivió la experiencia.
“Y un día, entre todo aquel bullicio en que a buen seguro, como yo, todo el mundo vive inmerso hoy en día, decidí hacer una pausa. Fue una decisión impulsada por la necesidad de desconectar, de buscar un espacio de silencio donde solo fuera posible escucharme en mí mismo. Así que me apunté al Ecosilencio, una experiencia que se hacía al albergue de la Farga, en Queralbs. El lugar, escondido entre las montañas, parecía el escenario perfecto para aquel descanso que tanto necesitaba.
Al llegar me di cuenta que la rutina cotidiana, con sus compromisos y urgencias, parecía que quedaba lejos, casi inaccesible. Lo primero que hice fue cerrar los ojos y respirar el aire fresco de la montaña, como si cada aliento me recordara que aquel momento era para mí. El silencio era profundo, solo roto por el canto de los pájaros y el rumor del río Freser, a pocos metros de aquella casa. Empecé a sentirme más en paz conmigo mismo, como si finalmente pudiera reconectar con lo que realmente importa.
Durante todo el fin de semana pude disfrutar de momentos guiados que fomentaban la quietud mental: caminatas en silencio por la natura, meditaciones y ratos de reflexión personal. Los momentos de tranquilidad se mezclaban con pequeñas charlas con el Hno. Lluís A., en qué los dos compartíamos el mismo anhelo de encontrarnos en nosotros mismos. Me di cuenta que, a veces, hay que parar para volver a avanzar con más claridad y fuerza. Fue una experiencia liberadora.
Cuando llegó el momento de volver, sentí que por fin había encontrado este espacio de introspección que tanto buscaba. El bullicio del mundo exterior me recibió de nuevo, pero con una nueva perspectiva, más serena y con más conciencia de mis necesidades. El Ecosilencio me había dado aquello que quería: una oportunidad para reconectar con mi interior”.








