La Encarnación, la Navidad, es profundamente un misterio de amor: «Dios con nosotros»
Tan volcado estaba Dios hacia el hombre que le entregó a su Hijo. Dios no sólo quería acercarse al hombre, sino ser hombre, conocer la realidad humana.
Quería reír con nuestros gozos y llorar nuestras lágrimas. Quería sentir el calor de la sangre y los latidos del corazón. Navidad es el intercambio entre Dios y el hombre, lo humano y lo divino que se acercan, se tocan y se compenetran.
Reconoce tu grandeza y tu dignidad, tu suerte y tu gracia.
Con este pequeño acto de unión familiar queremos agradecer a Dios el que esté con nosotros.
Gracias:
porque has nacido pobre y humilde,
porque eres nuestro buen samaritano,
porque compartes nuestras vidas,
porque te hallamos en el hermano.
porque en el pan en ti nos saciamos
y gracias porque tu Madre su amor y ternura en nosotros ha derramado.
DIOS CON NOSOTROS SÍ…, ENMANUEL QUE PRENDA EN CADA UNO DE NUESTROS CORAZONES EN AMOR DEL NIÑO DIOS Y SEMBREMOS SU TERNURA A NUESTRO PASO.








