El día 2, sábado, un grupo de religiosas-os hemos compartido una experiencia de fraternidad con motivo de la visita/peregrinaje a la Cueva de Manresa para conmemorar los 500 años de la estancia de S. Ignasi en Manresa. La contemplación de los maravillosos mosaicos del P. Marko Rupnik, SJ, recreando momentos de la vida de San Ignacio nos ha suscitado admiración y goce interior. Las explicaciones del P. David Guindulain, SJ, nos han ayudado a comprender con más profundidad la inspiración del artista.
La Eucaristía concelebrada ha sido presidida por el P. Eduard Rey, capuchino, presidente de la URC. En la homilía el P. Llorenç Puig, SJ, nos ha invitado a abrir los ojos como el ciego del Evangelio para poder descubrir con una mirada nueva la realidad de nuestro mundo, tal y como lo hizo S. Ignacio. La celebración finalizó con una plegaria por la paz y el canto del Virolai.
Después de la comida de hermandad en la que hemos podido compartir, intercambiar y conocernos algo más como familias carismáticas diversas, el P. David Guindulain nos ha facilitado la visita a la capilla del Rapto donde San Ignacio vivió una profunda experiencia de unión con Dios, donde predicó por primera vez los Ejercicios y dónde tantos enfermos fueron atendidos. Un momento de silencio ha facilitado la admiración y contemplación del lugar y del momento presente que nos acerca más a Dios.
Un día de comunión fraterna para sentirnos más hermanos y hermanas que caminan juntos en este tiempo de sinodalidad.
Muchas gracias a todos quienes han hecho posible esta fiesta y agradecimiento al P. David Guindulain por la acogida ignaciana.








