La URC hace un llamamiento a las familias religiosas del territorio para colaborar y actuar coordinados con las entidades oficiales
Barcelona, 14 de marzo de 2022. Los miembros de la junta de la Unión de Religiosos y Religiosas de Cataluña, reunidos este mes de marzo, enviamos un mensaje a todos los miembros de la vida consagrada, en relación con el contexto de crisis de los refugiados por la guerra en Ucrania. Desde la URC nos hacemos eco de la necesidad de ofrecer refugio a tantas personas procedentes de Ucrania, que se han visto obligadas a abandonar su país como consecuencia de la guerra. A la vez, tal y como recuerda el Papa Francisco, no tenemos que olvidar a aquellas personas que también sufren la tragedia de la guerra en su casa. Refugiados que llegan cada día a nuestras fronteras, procedentes de países de otros continentes (Yemen, Siria, Etiopia, etc), pidiendo también acogida y una mirada fraterna.
Sintiéndonos golpeados por estas realidades, hacemos un llamamiento a todas las familias religiosas que viven en Cataluña, para dar respuesta, desde sus posibilidades. Emplazamos y animamos todos aquellos que puedan ofrecer un servicio de ayuda y acogida a informar y llevarlo a cabo siempre en coordinación con las instituciones oficiales de la Iglesia, así como, con los órganos dispuestos por el mismo Estado. Hacemos un llamamiento a ir todos a una para ofrecer una ayuda más óptima y eficiente.
Por otro lado, agradeceríamos a las congregaciones u órdenes religiosas que llevan a cabo o tengan previsto alguna iniciativa, tanto en la acogida como en cualquier otro tipo de ayuda a los inmigrantes que llegan, que informen a través de un correo electrónico a: urc.info@gmail.com .
Finalmente, recalcando el lema de la Jornada Mundial de la Vida Consagrada de este año, interpelamos a los religiosos y las religiosas a “caminar juntos”, trabajando de manera sinodal, guiados por el Espíritu Santo.
“Si acogemos a Cristo con los brazos abiertos, acogeremos también a los demás con confianza y humildad. De este modo, los conflictos no exasperan, las distancias no dividen y desaparece la tentación de intimidar y de herir la dignidad de cualquier hermana o hermano se apaga. Abramos, pues, los brazos a Cristo y a los hermanos. Ahí está Jesús”.
(Papa Francisco, Jornada Mundial de la Vida Consagrada 2022)








