Todavía hoy, en el 2019, seguimos luchando!!! Muchos derechos, que llevamos siglos defendiendo, se están perdiendo. Cada vez hay más víctimas de este sistema de clases, donde los ricos cada vez lo son más y la clase obrera deja de estar organizada, perdiendo más derechos día a día.
Por ello, desde los Movimientos Obreros Cristianos, que celebramos este año el 25 aniversario de La Pastoral Obrera de toda la Iglesia:
CONSTATAMOS:
Que la desigualdad, la precariedad y la pobreza crónica crecen, poniendo en peligro la subsistencia de las personas haciéndolas caer en un pozo del que es muy difícil salir. En Cataluña, hay 1.152.700 personas en riesgo de pobreza.
- En la última década ha aumentado en un 47% el número de hogares catalanes donde no entran ingresos de carácter laboral.
- Entre los años 2013 y 2017 creció un 17% el número de personas en riesgo de exclusión social, a pesar de tener trabajo.
Que trabajar, percibir subsidio de desempleo o pensión, hoy por hoy, no garantiza una vida mínimamente digna. Buena parte de las familias viven al límite, sin que puedan cubrir las necesidades básicas:
- El precio de la vivienda, tanto de propiedad como de alquiler, es la parte del gasto que ahoga las economías domésticas. Se sigue especulando con este derecho básico de la ciudadanía, sin que muchas familias tengan un acceso digno. Estamos cercanos a reeditar la tristemente conocida como la burbuja inmobiliaria.
- La mayor parte de las prestaciones, pensiones y subsidios son insuficientes; y los trámites para acceder son confusos y tediosos.
- La Renta Básica de Ciudadanía no se ha implementado plenamente; tampoco hay total transparencia en la aplicación de la ley.
Percibimos una presión alta para que la población adquiera servicios/prestaciones privados (planes de pensiones, servicios sanitarios, rentas vitalicias,…) para que sustituyan los públicos, sin que los costes y las condiciones estén al alcance de muchas trabajadoras y trabajadores.
Por lo tanto, la regresión del estado del bienestar ha sido una de las huellas más importantes que ha dejado la crisis. Los derechos alcanzados en el pasado por las personas trabajadoras que nos han precedido se han recortado dramáticamente en pocos años.
Ante esta realidad, DENUNCIAMOS:
- que el sistema capitalista en el que estamos inmersos dicta las políticas que propician la máxima ganancia de las grandes empresas del país y las multinacionales, y que desprecian las trabajadoras y los trabajadores que sólo pueden llegar a percibir unas prestaciones económicas que son las migajas de una sociedad que genera bienes y riqueza.
- Las Administraciones Públicas están restando al servicio de estos grandes poderes económicos y no están aplicando políticas de redistribución de la riqueza, contra el fraude fiscal y de reducción y contención del precio de los alquileres de las viviendas.
- Los que están dirigiendo las políticas económicas no tienen escrúpulos y se muestran del todo insensibles al sufrimiento humano que están provocando; y no sólo en nuestro país, sino en todo el mundo
- El mismo sistema se encarga de que los grandes medios de comunicación esparzan la idea de que el sistema público no se puede soportar. Así, niegan el papel clave de regulación que deben tener las Administraciones Públicas.
Como Movimientos Obreros Cristianos no restamos indiferentes a esta realidad y las causas que la provocan. Jesús de Nazaret pone en el centro la persona y, ante cualquier opresión, la libera y la dignifica.
El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido.
Me ha enviado para dar la Buena Nueva a los pobres, a anunciar a los cautivos la libertad
y los ciegos el retorno de la luz,
a poner en libertad a los oprimidos
(Lc4, 18)
Por todo ello, NOS COMPROMETEMOS A:
- Estar cerca de las personas que reciben las consecuencias de este sistema económico injusto.
- Con el espíritu de la huelga de la Canadiense de hace 100 años, impulsar las luchas del movimiento obrero y movimientos sociales, para transformar las políticas laborales y sociales impuestas en la crisis y para reivindicar los sistemas públicos de protección social de los trabajadores y trabajadoras.
- Reclamar a las Administraciones públicas que se emprenda una verdadera Reforma Fiscal y la derogación de las Reformas Laborales. Y que se establezca el compromiso de llevar a cabo un debate profundo sobre el Sistema Público de Pensiones de la Seguridad Social, que contemple su vinculación a los derechos sociales.
- Continuar luchando por el trabajo digno, conjuntamente con las organizaciones eclesiales que conformamos la Plataforma Iglesia por el Trabajo Decente.








