(Tomasa Gómez Gómez, religiosa Mª Reparadora · 25/07/26) Comunicamos a CONFER de Cataluña que hemos cerrado nuestra casa de Cerdanyola. Como se puede imaginar, hemos vivido unos momentos difíciles, aunque ha sido una decisión tomada en consenso, después de un discernimiento común. Partimos del Capítulo General donde se nos pide aunar fuerzas en vistas a la disminución de hermanas y nuestra vulnerabilidad.
Aunque ha sido costoso, creemos que es una respuesta a la llamada que se nos hace hoy, desde los diferentes niveles: la realidad, la Iglesia, la Congregación, el mundo.
Con este cierre termina la presencia de la Congregación en Cataluña. Hemos estado en Cerdanyola del Vallés durante 33 años con una misión muy cercana al pueblo. Al principio comprometidas con la realidad de la cárcel, unido al trabajo de encuadernación y acompañamiento a grupos de oración. Posteriormente se fue creando una comunidad cristiana viva y participativa, desde la Eucaristía y el seguimiento de Jesús, acompañando en casa a las hermanas mayores y enfermas.
No nos centramos solo en la pérdida, sino que agradecemos la presencia de tantas hermanas y la misión compartida durante años aquí en Cataluña. Pues desde 1880 ha habido presencia de María Reparadora en Barcelona: Casa de Espiritualidad, residencia de Señoras y estudiantes. En Manresa, desde 1888: Casa de Espiritualidad y residencia de estudiantes. Más tarde, después del Concilio, en 1970 abrimos una comunidad de inserción en San Martín de Provençals y en 1977 otra comunidad pequeña en Manresa. En 1904 se abrió otra comunidad en San Gervasio, donde volvió a haber noviciado durante bastantes años y fue también casa de Espiritualidad y residencia de Señoras. Cuando se cerró esta comunidad se abrió la de Cerdanyola en 1993.
Damos gracias a Dios porque nos ha acompañado en esta misión y siempre con la respuesta del pueblo que ha acogido con generosidad el mensaje de Jesús.
Somos conscientes de que el Señor nos sigue acompañando allá donde estemos viviendo su misión.
Es una realidad que compartimos y quizás en otras congregaciones habéis vivido algo parecido. Unidas en oración unas con otras.








