(Carmelitas Mis. · 29/04/26) Eucaristía quiere decir acción de gracias a Dios, y es precisamente lo que hicimos el viernes 24 de abril en la Parroquia de San Pedro y San Pablo, por los 40 años de servicio y compromiso del Centro con las personas más vulnerables del Prat.
Éramos todo un gentío de alumnos, voluntarias, equipo profesional, hermanas carmelitas misioneras y amigos del CPS Francesc Palau que nos reunimos para celebrarlo. Cada grupo había preparado algo: las peticiones en las aulas, las canciones en las parroquias, las ofrendas, las cocas para compartir… y así, entre todos, ¡Pudimos celebrar y hacer fiesta!
Por cierto, que disfrutamos de la diversidad de procedencias, edades y religiones, sintiéndonos más familia que nunca. Cómo disfrutamos también del reencuentro con personas que han sido parte de la historia del Centro, los padres que han pasado por las parroquias del Prat… cada persona ha sido y es pieza clave, todas importantes.
Una especial mención, con mucho aprecio y agradecimiento, se hizo a la hermana Francisca Esquius y al primer grupo de voluntarios que, con tanta pasión, pusieron en marcha la que entonces era “Escuela de Promoción Social Francesc Palau”.
La hermana Gemma Martín, provincial a Europa, agradeció, en nombre de las Carmelitas Misioneras, los frutos dados, y nos animó a continuar la misión encomendada creando espacios de Comunión verdadera, de promoción y de Evangelio.
Presidió la Eucaristía el obispo de Sant Feliu, Xabier Gómez, quién nos invitó a continuar construyendo comunidad intercultural, en busca de la paz, viviendo el día en día unidos en Jesús para continuar siendo ¡“Un lugar para todo el mundo”!
Las palabras del Padre Palau “El amor son obras” han sido inspiración para estos 40 años y continúan proyectando el futuro del Centro para dar respuesta a las situaciones de vulnerabilidad que tantas familias viven hoy. Caminamos juntas hacia un horizonte de fraternidad, Comunión, diversidad, promoción y participación. Todo ello, quizás una imagen real, no ficticia, del banquete del Reino, donde todos estamos invitados a la mesa con Cristo.








