(Obispado Girona · 05/02/24) «Aquí estoy, Señor, hágase tu voluntad». Este es el lema con el que la Iglesia celebró, este pasado viernes, 2 de febrero, la Jornada de la Vida Consagrada, coincidiendo con la fiesta de la Presentación del Señor, popularmente conocida por la Candelaria. En nuestra diócesis, decenas de consagrados y consagradas lo celebraron juntos en una misa en la iglesia de Santa Susanna del Mercadal organizada por la Delegación de Vida Consagrada y presidida por el administrador diocesano, Mn. Lluís Suñer.
En su homilía, Mn. Lluís recordó unas palabras de san Agustín, las cuales consideró «muy adecuadas» para la celebración: «No os paréis nunca por el camino, porque si lo hacéis no llegaréis a la meta. Dondequiera que os encontráis seguir adelante hasta la meta… Buscáis el camino por donde pasar, no el lugar donde reposar». Y añadió que “la esperanza es la compañera del camino, para llegar a estimar como Dios».
Así mismo, indicó que «en una jornada como la de hoy, a semblanza de Ana y Simón estamos llamados a no pararnos, a buscar Cristo la luz, y a preguntarnos si nosotros somos luz para la gente que nos rodea». En este sentido, hizo, a continuación, dos propuestas: Ser mujeres y hombres de fe («¿Fundamentamos nuestra vida personal y comunitaria en Jesucristo?», se preguntó) y a ser testigos de sinodalidad («Nuestras comunidades no son un conglomerado de personas “solas”, sino unas comunidades donde todos y todas hacemos camino juntos. Andamos juntos, no cada uno a su aire, sino juntos según el aire del Espíritu», afirmó).
Finalmente, invitó los fieles asistentes a la celebración a «no pararse, a andar juntos con los hermanos y hermanas, con la Iglesia diocesana, con toda la Iglesia, y a compartir el pan con todo el mundo».
Hay que añadir que este año se celebró una vela de oración en la misma iglesia el día 30 de enero, donde participaron un buen número de personas para preparar la jornada del día 2 de febrero.








