(O. de Girona · 04/02/26) El obispo de Girona, fray Octavi Vilà, presidió, este pasado lunes, 2 de febrero, la celebración de la Eucaristía con motivo de la 30ª Jornada Mundial de la Vida Consagrada, en el marco de la fiesta de la Presentación del Señor. La celebración tuvo lugar en la iglesia de Santa Susanna del Mercadal de Girona y reunió miembros de las diferentes comunidades de vida consagrada presentes en la diócesis, así como numerosos fieles.
En su homilía, el obispo afirmó que «el conjunto de la vida consagrada continuará siendo un don necesario para la Iglesia», reflexionando sobre el lema de este año: «¿Para quién eres?». También puso énfasis especial en las figuras de Simeón y Ana, que describió como testimonios de personas «que eran para Dios, como lo es todo aquel que se consagra respondiendo a su llamamiento».
El obispo destacó que los consagrados «somos para el Señor, como lo es todo cristiano, pero con un punto concreto e importante: dedicamos nuestra vida a esperarlo, a anunciarlo y a seguirlo en comunidad y en comunión». Al referirse a la decisión de consagrarse, recordó que «tiene su precio y sus riesgos», y que todo depende «del grado de fidelidad, sinceridad y paciencia con que vivimos nuestro seguimiento de Cristo».
En la parte final de la homilía, fray Octavi hizo referencia a palabras del papa Francisco, recordando que «el meollo de la cuestión de la vida consagrada es la plegaria», y añadió que solo desde Cristo se puede encontrar la fuerza para perseverar: «solo así la vida consagrada continuará siendo un don necesario para la Iglesia».
La liturgia se había iniciado con el encendido de las velas, mientras se interpretaba el canto Viva luz de amanecer, seguido de una procesión. Durante la celebración, los consagrados y consagradas presentes renovaron sus votos. En la conclusión se tuvo un recuerdo especial para la delegada de Vida Consagrada, Pilar Pina, que no pudo asistir por motivos de salud.








