(Claretianos · 15/06/26) El Superior General de los Misioneros Claretianos, el P. Mathew Vattamattam, CMF, ha anunciado oficialmente con una carta circular hace pocos días la celebración del XXVII Capítulo General de la Congregación, que tendrá lugar en Roma del 15 de agosto al 10 de septiembre del próximo año. Con el lema «Una misión, unidos en la misión: misioneros proféticos y místicos en camino sinodal», la Congregación inicia un proceso de preparación que quiere implicar a todas las comunidades claretianas y a la Familia Claretiana de todo el mundo. La preparación de este Capítulo comenzó con el discernimiento llevado a cabo en la reunión de los Superiores Mayores y del Gobierno General celebrada en Sri Lanka en marzo de este año.
El anuncio, coincidiendo con la solemnidad de Pentecostés, sitúa este nuevo Capítulo en sintonía con el camino sinodal que vive la Iglesia y con la llamada a profundizar la comunión entre las personas y los pueblos. «En un mundo que todavía lucha por vivir en unidad en medio de la diversidad, estamos llamados a ser testigos de comunión», afirma el Superior General.
El proceso preparatorio se basará en las denominadas «Conversaciones en el Espíritu», incorporando cuatro dimensiones: apreciativa, narrativa, sinodal y discerniente. Con el objetivo de aprender conjuntamente «el arte de discernir la voluntad de Dios en cada situación» e integrar esta práctica en la vida ordinaria de la Congregación.
Una respuesta a los desafíos de nuestro tiempo
La carta subraya que la humanidad afronta retos profundos, marcados por las desigualdades, los conflictos, la crisis ecológica y los cambios acelerados provocados por la tecnología y la inteligencia artificial. Ante esta realidad, el tema capitular se presenta como una respuesta profética: «La llamada de Dios a vivir “Una misión, unidos en la misión” se vuelve hoy urgente y profética para nuestra Congregación y para la Iglesia».
El documento invita a los claretianos a renovar su identidad como misioneros «místicos y proféticos». La dimensión mística implica profundizar en la comunión con Dios, siguiendo el ejemplo de san Antonio María Claret, mientras que la dimensión profética lleva a mirar el mundo con los ojos de Dios y a comprometerse con las heridas de la humanidad.
Comunidades como espacios de comunión
Uno de los ejes centrales de la preparación será la vida comunitaria. El P. Vattamattam recuerda que «la comunión con Dios y entre nosotros es tanto una gracia como una tarea» y anima a las comunidades a convertirse en «hogares de oración, escucha y comunicación auténtica». El Superior General advierte que muchas de las dificultades actuales tienen su origen en la ruptura de las relaciones y destaca la necesidad de reforzar la fraternidad para revitalizar la misión.
Hacia un nuevo Pentecostés
El camino hacia el Capítulo quiere ser una experiencia de renovación espiritual y misionera para toda la Congregación. En la conclusión de su carta, el Superior General expresa el deseo de que este proceso sea «un tiempo de escucha más profunda, encuentro sincero, fraternidad renovada y valiente discernimiento». Confiado al Espíritu Santo y al Corazón de María, el Capítulo se presenta como una oportunidad para renovar la vocación misionera claretiana y responder creativamente a los desafíos del mundo actual.
Conviene recordar que el XXVI Capítulo General (2021) se preparó y celebró a partir de una experiencia —todavía en desarrollo— del método sinodal y de las Conversaciones en el Espíritu, incluso antes de que la Santa Sede propusiera oficialmente esta metodología para el Sínodo sobre la Sinodalidad.








