(Ramon Rúbies / Maristes) El hermano Valerià Simón ha fallecido este domingo 18 de febrero en Girona, la ciudad que lo vio nacer en 1961, y en la que los últimos once años ha desarrollado su misión educativa en la escuela de los maristas como subdirector. El funeral se ha celebrado este lunes por la mañana en Girona.
Valerià, hombre entusiasta, marista de pura cepa, apasionado por el Evangelio y por los jóvenes nos deja un testimonio de vida que ha marcado a todas las personas que lo han conocido. Vivió con firmeza su vocación de hermano en medio de los jóvenes en todas las escuelas maristas donde estuvo como profesor-educador: Sants, Sabadell, Tarragona, Igualada y Girona.
Un maestro con mentalidad científica, un gran biólogo pero sobre todo fue un ejemplo de catequista y animador de la fe incansable y dinamizador de muchas actividades escolares y extraescolares como el deporte, la danza, la música…
Dedicó gran parte de su actividad, casi veinte años (del 1998 al 2007), a la pastoral juvenil y vocacional de la provincia marista, algunos años lo combinó como secretario general de la URC (Unión de Religiosos de Cataluña) dinamizando e impulsando muchas iniciativas para los religiosos y religiosas de Cataluña.
Al frente de la pastoral marista en Cataluña destaca, especialmente, la dedicación y preocupación por la pastoral vocacional con los jóvenes. Impulsó muchas iniciativas en este sentido, siempre sensible a que los jóvenes encuentren su camino, su felicidad como personas a partir del discernimiento y el acompañamiento. Reflejo de su profundidad personal y de su vivencia del Evangelio transmitió a los jóvenes y a las personas que lo acompañaron en la pastoral de jóvenes esta sensibilidad para acompañar, para estar cerca, para animar y estimar la persona y su camino de vida.
Actualización de la religión en la escuela
Otro aspecto que Valerià estimó e impulsó es la enseñanza de la religión en la escuela. Fue, junto con otros educadores maristas, el impulsor y el creador del proyecto ERE marista, una actualización de la enseñanza de la religión en la escuela con la intención de que los niños y jóvenes pudieran descubrir el sentido trascendente de la vida en las diferentes tradiciones religiosas, pudieran hacer una buena síntesis del mensaje cristiano y fueran capaces de hacer un diálogo fe-cultura que les sirviera para orientar su vida. Después de la creación del proyecto él mismo fue un digno aplicador en la escuela de Girona.
Aparte de todos estos aspectos, quienes hemos tenido la suerte de convivir y compartir con Valerià hemos podido descubrir su valía como persona y como religioso marista. Su manera de vivir la fraternidad y la vocación marista, su sensibilidad para ser un hombre de iglesia, su incansable pasión por la lectura, especialmente de teología, su buen humor… Fue una persona que siempre pensaba bien de los demás y siempre supo transmitir entusiasmo y optimismo, incluso en los últimos meses de su vida cuando la enfermedad lo iba debilitando.
Nos deja Valerià, hermano marista, fiel discípulo de Champagnat, una persona profunda, un hombre de Dios en nuestro tiempo. Nos deja el Vale, nuestro amigo, nuestro hermano. Tu huella queda en nuestro corazón. Todos quienes hemos compartido con él somos un poco Valerià. Tu sonrisa siempre estará con nosotros. Gracias Vale!








