(A. de Tarragona · 02/02/26) La Catedral de Tarragona acogió este domingo día 1 de febrero la eucaristía que la Delegación diocesana para la vida consagrada organizó con motivo de la Jornada Mundial de la Vida Consagrada, que se celebra este lunes día 2 de febrero coincidiendo con la fiesta de la Presentación del Señor.
La misa fue presidida por el arzobispo Joan Planellas y contó con la participación de una cuarentena de religiosos y religiosas de diversas comunidades de la archidiócesis.
Arzobispo Juan: «Sois consagrados porque Dios ha querido mostrar, a través de vidas frágiles, que Él es el único absoluto»
En la homilía, el arzobispo Joan hizo referencia al lema de la jornada, «¿Para quién eres?», y explicó que «es una pregunta teológica que toca el núcleo de la identidad». «No pregunta primero que haces ni que has escogido, sino a quien perteneces.» En este sentido, aseguró que «el consagrado no es alguien que «ha conseguido» a Dios, sino alguien que ha aceptado no tener otra seguridad que Él». Así, «la vida consagrada, cuando es fiel al Evangelio, es una provocación constante a toda tentación de autosuficiencia espiritual».
El Sr. Arzobispo recordó a los religiosos y religiosas que «son consagrados porque Dios ha querido mostrar, a través de vidas frágiles, que Él es el único absoluto». De este modo, «la consagración no es una medalla, sino que es una desposesión progresiva», dijo. Por eso, afirmó que «la vida consagrada está llamada a ser transparencia de una felicidad que no nace de poseer, sino de pertenecer».
Después de la homilía, los religiosos y religiosas, en torno al altar, renovaron los votos religiosos que hicieron en el momento de su consagración y profesaron la fe.








