(Maristas · 12/07/25) “La beatificación del hermano Licarió es mucho más que un reconocimiento litúrgico. Es la proclamación de una vida sencilla y librada, vivida con humildad, proximidad y amor incondicional por los niños y jóvenes más vulnerables. Es también un signo de esperanza para todos aquellos que creen en la educación como camino de transformación social y espiritual.”
Con estas palabras el hermano Provincial del Hermitage y del Distrito de Europa Centro-oeste, Gabriel Villa-Real, ha abierto la ceremonia de beatificación del hermano suizo Licarió, asesinado en Barcelona en 1909, durante la Semana Trágica. La ceremonia ha tenido lugar el sábado 12 de julio en la parroquia de San Francisco de Sales de Barcelona, adyacente al colegio Maristas La Inmaculada.
Nacido en Suiza con el nombre de François Benjamin May, el hermano Licarió ingresó en los Hermanos Maristas con solo 18 años. Conocido como el “pedagogo del corazón“, ejerció como educador y director en varias escuelas de Cataluña y el País Vasco, pero es especialmente recordado por su tarea en el Patronato Obrero de San José, en el barrio del Poblenou de Barcelona, donde impulsó una escuela gratuita para hijos de familias obreras.
La celebración de beatificación ha sido presidida por el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, y concelebrada por el arzobispo de Barcelona, el cardenal Juan José Omella, los obispos auxiliares Javier Vilanova y David Abadías, y el arzobispo Joan-Enric Vives, obispo emérito de Urgell. En la homilía el cardenal Semeraro, ha destacado que “para el hermano Licarió, educar era un acto de amor y servicio” y ha destacado la “coherencia de su vida y de su vocación marista”.
Ha sido el cardenal arzobispo de Barcelona, Monseñor Juan José Omella, quien ha iniciado el rito de beatificación, haciendo la solicitud al cardenal Semeraro, representante del papa León XIV en el acto. Ha sido el momento en el que se ha descubierto un cuadro del nuevo beato y se han depositado sus reliquias, unas cartas que Licarió envió a su familia y que ha conservado Odile, la viuda de un sobrino nieto, de más de 90 años, que ha venido desde Suiza para estar presente en la celebración. También desde Suiza se ha hecho presente una delegación de 15 personas más, entre autoridades locales del Valais, la zona donde nació Licarió, y famíliares suyos.
Por su parte, el Superior general de los Maristas, Ernesto Sánchez, llegado de Roma, ha tenido un recuerdo para otros mártires maristas de todo el mundo y nos ha invitado a “reflexionar sobre el mensaje de entrega incondicional de nuestros hermanos”. Así mismo, ha pedido al beato Licarió que anime a los Maristas de Champagnat “a responder con alegría y entrega a nuestra vocación, viviendo nuestra espiritualidad profundamente y nuestra misión con una entrega más grandes a los niños y a los jóvenes”.
La ceremonia ha contado con la presencia de Ramon Espadaler, consejero de Justicia de la Generalitat de Catalunya, del director general de Asuntos Religiosos, Ramon Bassas, del tercer teniente de Alcaldía del Ayuntamiento de Barcelona, Albert Batlle, del cónsul general de Suiza en Barcelona, Othmar Christian Hardegger, y de Ivan Pera, comisionado de Religión del Ayuntamiento de Barcelona.
Ubuntu, grupo musical surgido de los Maristas, ha sido el encargado de la banda sonora del acto y ha estrenado de manera pública la canción “Germà Licarió”: “entregando a Dios la vida, regalando lo que tú eres siempre con bondad”.
La ceremonia también ha contado con la presencia del postulador de la causa del hermano Licarió, el hermano Guillermo Villarreal, y de los vicepostuladores Mariano Santamaría y Antonio Martínez Estaún, que han recibido un obsequio en reconocimiento a su tarea investigadora, que ha posibilitado el proceso hasta llegar al día de hoy.
Recogiendo una vez más las palabras del hermano Gabriel Villa-Real, “el hermano Licarió hizo de su vocación una respuesta de amor. En medio de dificultades sociales y persecuciones, sembró paz, confianza y fraternidad. Su pedagogía del corazón, inspirada en san Marcelino Champagnat, continúa viva en cada escuela marista que educa con amor y servicio.” Desde hoy tenemos un nuevo beato de quién seguir el ejemplo.








