(Maristas · 12/05/25) Barcelona acogerá el 12 de julio la beatificación del hermano marista François Benjamin May (hermano Licarió) en la parroquia de San Francisco de Sales, en el colegio Maristas La Inmaculada.
El Papa Francisco autorizó, el 27 de enero, firmar el decreto que reconoce el martirio del hermano Licarió (Francisco Benjamín May), que fue asesinado durante la Semana Trágica del 1909 en Barcelona.
La Promulgación del decreto del Dicasterio de las Causas de los Santos reconoce este paso destacado en el proceso de beatificación del hermano Licarió y confirma su entrega total al Evangelio y su testimonio de fe hasta las últimas consecuencias.
Este reconocimiento es tanto motivo de alegría para los Maristas como para toda la Iglesia, puesto que se destaca la figura de un hombre que vivió plenamente su vocación como educador y testigo del amor de Cristo.
¿Quién fue el germano Licarió?
El hermano Licarió nació en La Monteau (Bagnes, Suiza) el 21 de julio del 1870, una aldea muy pequeña del cantón de Valais. Desde bien joven fue considerado muy buen pedagogo y lo destinaron a varias localidades de Cataluña (Mataró, Canet, Torelló, Girona) y también a Álava. En 1906 recibe el encargo de poner en marcha y dirigir la escuela Patronato Obrero de San José, en el barrio de Poblenou de Barcelona, una escuela en un lugar popular dedicada a educar a los hijos de los trabajadores. En aquel tiempo, una empresa difícil porque el barrio y la ciudad entera vivían una situación convulsa, en un contexto de desigualdades sociales, convulso y anticlerical.
Licarió estuvo tres años en Barcelona trabajando en la escuela del Poblenou haciendo una gran tarea educativa con los hijos de las familias obreras, tanto pequeños como grandes, estos últimos en horario vespertino. En 1909, durante la Semana Trágica, momento de revueltas populares muy violentas en Barcelona contra la Iglesia, la escuela de los Maristas fue apedreada y, en un episodio desafortunado, Licarió recibió un tiro mortal.
Fuentes de la época definen al hermano Licarió como una persona humilde, enérgica, servicial, muy próxima, que estimaba a los estudiantes, y que concebía la escuela como una gran familia. Fue un gran pedagogo, que trabajaba para la educación integral del alumnado y destacaba por la atención a las necesidades de las personas y por su neutralidad en la política. Las crónicas también destacan su faceta espiritual: profundamente devoto e inspirado en San Marcelino Champagnat. Se lo considera religioso convencido y ejemplo de una vida totalmente evangélica.
El hermano Licarió fue enterrado el 30 de julio de 1909 en el cementerio de Montjuic en una fosa común.
El proceso ordinario para la beatificación empezó en Barcelona el 1 de agosto del 1966. Al poco tiempo, junto con otras causas españolas, el proceso se paró y se retomó en 1992.
El tiempo ha dado la razón a quienes pusieron en marcha este proceso. Ahora vivimos el reconocimiento de que la vida del hermano Licarió estuvo entregada a los demás, con actitud de servicio, de presencia y sencillez. Su tarea educativa, inspirado en Marcelino Champagnat y en María, inspiró que se lo reconociera como al «pedagogo del corazón”.








