(M. José Condomina) Invitadas por nuestras Hermanas benedictinas del Monasterio de Sant Pere de las Puel.les, el martes 16 de mayo nos encontramos un grupo de religiosas procedentes de familias religiosas diversas y de lugares diferentes. Era la nuestra segundo encuentro del curso 2022-2023. Y lo hacíamos en el marco del tiempo Pasqual.
Como siempre, encontrarnos es motivo de alegría para cada una de nosotras y nos permite fortalecer nuestros vínculos y hacer camino de intercongregacionalidad desde el carisma propio de cada familia religiosa.
Iniciamos el encuentro con la plegaria que nos sumergió en la Palabra, centrándonos en las mujeres que son llamadas y enviadas a anunciar la resurrección, rompiendo la oscuridad como las mujeres del amanecer.
A continuación y, como es habitual, abrimos el diálogo compartiendo inquietudes, deseos, sueños, preocupaciones… intercambiando nuestras miradas sobre la realidad actual de nuestras comunidades y congregaciones y también de nuestra iglesia. En el diálogo tampoco faltaron nuestras experiencias de los capítulos provinciales y generales que han tenido lugar recientemente en varias congregaciones. Nos gustó coincidir en la preocupación ecológica que ha llevado, en la mayoría de los capítulos recientes, a prescindir del formato papel y moverse con las herramientas digitales más adecuadas para el trabajo que había que hacer.
Nos preocupa y mucho, como mujeres consagradas miembros de la iglesia, todas las cuestiones en el entorno del abuso: abuso de autoridad, de poder, de conciencia y el abuso sexual. Somos conscientes de la necesidad de trabajar para que, a nivel interno de cada familia religiosa, se tome este tema con el rigor, la seriedad y todo el respeto que merece. Hubo una constatación general a nivel de las familias religiosas que estábamos presentes en el encuentro: que ninguna de ellas hemos trabajado sobre este tema a nivel interno de la propia congregación. Y todavía, una cosa más: vemos la necesidad de hacer un estudio serio que permita explorar aquellos indicadores que nos ayuden a detectar los abusos que hemos mencionado en el interior de nuestras comunidades. Creemos que la formación que ofrece la URC podría ser una buena plataforma que nos facilitara esta formación.
Con gozo hemos constatado cómo nos vamos autoconvocando las y los religiosos que estamos en barrios próximos a Barcelona y esto nos permite conocernos y compartir.
Antes de la comida pudimos visitar las instalaciones del Monasterio que Esperança, la abadesa, nos fue mostrando maravillándonos en el espacio del jardín-huerto y también la Biblioteca.
Compartir la mesa, en la comida fraternal, fortalece nuestros vínculos.
Ponemos fecha para el próximo Encuentro Anawin que será el 16 de octubre, deseando reencontrarnos con las compañeras que hoy no han podido acompañarnos.
Y no queremos acabar sin poner de manifiesto nuestro agradecimiento más profundo a la comunidad de S. Pere de las Puel.les por su acogida y atenciones que nos hicieron sentir en casa.








