(Fray Eduard Rey · 04/05/23) Desde hace unos años, los capuchinos de Cataluña tenemos la colaboración de algunos frailes de la India. Estando en el Capítulo de su provincia, me llamó la atención una sesión que se dedicó a eso que ellos llaman appreciations, agradecimientos que varios frailes dirigen a otros frailes por lo que se ha vivido durante el trienio y que se leen públicamente. Es una lista larga. De hecho, he observado que en India esto de la appreciation se cuida mucho. No hay fiesta en que no hayan varios frailes que preparan discursos recordando las bondades del homenajeado. Ni que decir hay que el provincial hace un hartazgo de appreciate a lo largo de su mandato, porque entre todos estos discursos no puede faltar nunca el suyo…
Desde hace unos meses estoy intentando introducir esta costumbre. Somos catalanes, y expresar mucho los sentimientos espontáneamente nos parece una especie de falta de pudor. Pero bien, venciendo mi propia resistencia, he ido haciendo appreciations con ocasión de los onomásticos de los frailes. Y me ha llamado la atención el resultado. Mis pequeños discursos, que siempre he sentido más bien torpes comparados con los que hacen en la India, a menudo han emocionado no solo al fraile en cuestión, sino a otros de la comunidad, a veces, para sorpresa mía, precisamente los menos tendentes a manifestar lo que sienten.
En este cumpleaños de la URC, me pasan por la mente muchos religiosos a quienes debería un buen discurso de appreciation. Frailes de mi provincia, pero también otros religiosos y religiosas que he tenido por referentes, compañeros, amigos o confidentes, con quienes hemos compartido preocupaciones por personas o situaciones. También me coge este cumpleaños acabando un mes en que, por varias circunstancias, he estado en el sepulcro de santos de varios carismas: san Juan de la Cruz y santa Teresa de Jesús, san Vicente de Paúl y santa Luisa de Marillac, san Pedro de Alcántara… No digo que no tengamos que hacer nuestros exámenes de conciencia, pero custodiamos tesoros que bien valen una buena appreciation. Mirando, pues, a este conjunto que somos la vida religiosa en Cataluña, doy gracias a Dios para poder formar parte y, desde mis limitaciones, haberla podido servir durante estos cuatro años a través de la URC.








