(Hno. Arturo Fernández, Superior Maristas Girona) En el barrio de Can Gibert del Pla de Girona, coincidimos dos comunidades religiosas: los padres salesianos, que llegaron a este nuevo destino alrededor de los años 80, aunque la suya presencia en la ciudad de Girona se remonta a finales del XIX; y los hermanos maristas, que en 1886 abrieron la primera comunidad en nuestro país y, que desde finales de los años 70 estamos en el barrio San Narcís-Santa Eugènia .
Dos realidades de Iglesia con una denominador común: la atención cultural y religiosa de los niños, adolescentes y jóvenes. La comunidad salesiana se ocupa de la parroquia de Santa Eugenia de Ter y la PES Girona-San Jorge, que es una entidad sin ánimo de lucro que dinamiza Servicios de Educación Social y Servicios de Educación al Ocio destinados a niños, adolescentes, jóvenes y familias de los barrios de Sta. Eugènia y Can Gibert del Pla.
Los hermanos maristas atendemos dos centros escolares, el Colegio Maristas La Inmaculada para niños y adolescentes de 3 a 18 años; y el hogar de niños, “La caseta de los niños”, para niños y niñas hasta dos años.
De siempre las dos comunidades han mantenido un vinculo de colaboración, pero la pandemia nos hizo sentir la necesidad de los unos con los otros; nos hizo más próximos y al mismo tiempo sentimos la necesidad de ser complementarios. Los padres salesianos atienden en el colegio marista en las celebraciones eucarísticas y religiosas que el curso escolar así lo pide; y los hermanos maristas, ya jubilados de las tareas escolares, colaboramos en algunas de las actividades de la parroquia y de las obras Sociales: la animación musical de las celebraciones eucarísticas, las clase de castellano para chicos y chicas sin documentación; la catequesis de adultos que se preparan a recibir los sacramentos, el Talleres de Acogida Lingüística y Cultural (TALC) que Caritas tiene en la parroquia, y que acoge mayoritariamente a señoras provenientes de África o de Latinoamérica.
Hasta aquí nada que no se haga en otros lugares, pero tenemos la satisfacción de compartir dos realizaciones mucho más significativas, la eucaristía mensual en nuestra comunidad, seguida de una cena familiar con tiempo para la tertulia, que cada vez se nos hace más necesario; y, un receso trimestral que nos permite encontrarnos, fuera de la ciudad, en un ambiente de silencio y plegaria, y compartir nuestra fe.
Como resultado de esta relación estrecha, surgió la necesidad de conocer nuestros orígenes institucionales. En el mes de julio viajamos a Turín, para conocer los lugares donde Juan Bosco sintió la necesidad de atender a los niños mas vulnerables de su tiempo, ofreciéndoles una casa, una familia donde pudieran formarse, aprender un oficio, recibir los sacramentos y tener un patio para jugar. Ahora nos preparamos para visitar en el mes de octubre El Hermitage, en Lyon, la casa madre donde Marcelino Champagnat creó la institución marista, ofreciendo en la Iglesia personas y lugares donde pudieran ser atendidos los niños y jóvenes sin formación religiosa ni cultural.
Esta relación ha hecho crecer en nosotros el sentido de Iglesia , y la creencia de que tenemos una vocación común, la de servir a los menos favorecidos, tenemos en cuenta que estamos bajo la mirada de María Auxiliadora, nuestra Buena Madre.








