Hoy es la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, promovida en todo el mundo el día 7 de octubre por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Confederación Sindical Internacional (CSI). Conviene insistir en la situación dramática a la que se ven abocadas muchas personas que han perdido su trabajo o que están en riesgo de perderlo.
Como entidades de Iglesia, ponemos en el centro de nuestros afanes las necesidades de las personas más desfavorecidas. Es hora, pues, de repartir mejor el trabajo para poder compartir también la riqueza. Los grandes avances tecnológicos llevan un intenso debate sobre el futuro del trabajo y plantean muchas dudas sobre si la creación de nuevos puestos de trabajo compensará la importante y previsible destrucción de muchos de los actuales. Ante los retos del futuro y comprometidos con la esperanza cristiana, creemos que:
- Nuestra sociedad necesita recuperar su sentido comunitario y fraternal, reivindicando el papel de la política, ejercida con honestidad y transparencia.
- La realidad laboral se transformará y habrá que reducir la jornada laboral; invertir más en la formación de las personas y sobre todo crear más trabajo decente y sostenible.
- El cuidado de las personas dependientes necesita más recursos, personales y materiales. Reivindicamos un sueldo mínimo de 1.000 €/mes y una mejor conciliación.
Además de estas medidas, hace falta una Renta Garantizada de Ciudadanía solidaria que llegue a todo el que lo necesite, gestionada de forma transparente y participativa.
Plataforma Església pel Treball Decent: Càritas diocesana de Barcelona, Cristianisme i Justícia, Justícia i Pau, Secretariat diocesà de Pastoral Obrera (JOC, MIJAC, ACO, GOAC), Delegació diocesana de Pastoral Social, ASCA-Acció Solidaria Contra l’Atur, Mans Unides, SEDASE-Seminari Doctrina i Acció Social de l’Església, URC-Unió de Religiosos i Religioses de Catalunya, Secretariat diocesà de Missions








