(Fundació Vedruna Catalunya Educació) Llega el 22 de mayo y en el santoral de este día figura Santa Joaquina de Vedruna. En nuestras escuelas celebraremos su nombre. Celebrar el nombre de un santo o de una santa es hacer memoria y recordar qué méritos o qué obras hizo aquella persona para que, en la cultura religiosa cristiana, se le haya dado esta categoría de santo o santa.
Si esta memoria la aplicamos a Joaquina de Vedruna (1783-1854) la podemos recordar como una persona que a lo largo de su vida (en su diversa condición de hija, esposa, madre, viuda y religiosa) fue una incansable luchadora en beneficio de las personas, especialmente, de las personas más necesitadas.
Entre los aspectos de su maestría podemos destacar tres ámbitos sobre los cuales centró buena parte de la vida:
- La educación, primero de sus hijos e hijas, y después de las chicas, en una sociedad (la del siglo XIX) que todavía no entendía de igualdad de oportunidades y donde las chicas no recibían ningún tipo de instrucción ni educación, si no era para quedarse a casa o simplemente trabajar. Joaquina fundó las primeras escuelas femeninas en Cataluña en el siglo XIX.
- La salud, un ámbito que ella descubrió en Vic, en el Hospital de la Santa Cruz, atendiendo enfermos, dando ánimos e impulsando más adelante hospitales y escuelas en todo el país. De hecho, cuando –llamada por un ayuntamiento– hacía una fundación, creaba una escuela y un hospital, dos necesidades básicas para la población.
- La atención a los más pobres y débiles de la sociedad, a través de la gestión, con sus Hermanas Vedruna, de ll que en aquel tiempo denominaban «Casas de Caridad», como las de Barcelona o Vic.
Estos tres ámbitos hicieron que Joaquina de Vedruna dejara huella. Una impronta que la condujo, más adelante, en 1954, a ser proclamada ‘santa’. Una huella que todavía es presente hoy, en el siglo XXI, en muchas acciones que realiza la Congregación de las Hermanas Vedruna en Cataluña y en veinticinco países del mundo.
Podríamos decir que Joaquina de Vedruna fue una precursora del Estado del bienestar (salud, educación y atención social). Y todo esto, lo hizo con una actitud de alegría, de ánimo y de aprecio que supo transmitir en su vida, como han dejado dicho sus testimonios.
Todo ello nos lleva a deciros que, si el 22 de mayo celebráis Santa Joaquina, hay muchas razones de peso para celebrarlo con júbilo. Merece la pena saber el origen de aquellos que nos han precedido y nos han enseñado a trabajar por un mundo justo y equilibrado.








