(MM. S.F. Nazaret · 23/05/24) El próximo 15 de junio, a las 18:30h, se celebra en la Basílica de la Sagrada Familia de Barcelona, la Misa de acción de gracias por el 150º aniversario de la fundación de las Misioneras Hijas de la Sagrada Familia de Nazaret. Preside la celebración el cardenal Mons. Joan Josep Omella, arzobispo metropolitano de la ciudad.
La congregación, fundada el 28 de junio de 1874 en Talarn (Lleida) por San José Manyanet y Vives, vive como carisma “seguir y anunciar a Cristo en el misterio de Nazaret”, y como misión específica la formación cristiana de familias mediante la educación de niños y jóvenes. Los centros educativos son considerados la mejor plataforma de evangelización para llevar a cabo la misión compartida entre religiosas y laicos comprometidos, a los cinco continentes.
150 años de historia en el coro del mundo
El primer noviciado y la primera escuela de las Misioneras de Nazaret se inauguraron en Aiguafreda (obispado de Vic) en 1894. El año 1896 se abre la primera escuela en Barcelona, el colegio Sant Josep (actualmente ya no existente). Dos años más tarde inicia sus pasos el colegio Virgen María de Ángeles, en el barrio de la Sagrera que este año celebra su 125º cumpleaños. Tanto el fundador, San José Manyanet, como la cofundadora, la
Sirvienta de Dios madre M.ª Encarnación Colomina i Agustí, murieron en Barcelona, donde también en 1926 se fundaría el colegio Montserrat. Posteriormente, en su área metropolitana, el colegio Nazaret, de Esplugues de Llobregat, y el colegio San Andreu, de Badalona.
El año 1932 la congregación abre su primera casa en Madrid, y en 1937 en Tenerife. A partir de 1952 empieza su primera expansión misionera en varios países de América Latina, más adelante en el Camerún (África). Recientemente se han abierto misiones educativas al Pacífico: Indonesia, Australia y Timor Oriental. Todos estos centros educativos forman las diversas redes locales “Nazaret Colegios Innovadoras” y pertenecen, a nivel mundial, en la red “Nazaret Global Education”.
La celebración de este año jubilar ha sido ocasión para agradecer el valor del carisma recibido, renovar el compromiso de seguir ofreciéndolo a la Iglesia y a la sociedad, y proyectar el futuro con esperanza: “un Nazaret a cada hogar” que, por muchos más años y “en el corazón del mundo”, educa corazón e inteligencia.








