Estimados Sr. Obispo de Girona, que nos preside, Sr. Arzobispo, Sres. Obispos, Pères Evêques, presbíteros y diáconos, miembros de la vida consagrada, seminaristas, autoridades, hermanos y hermanas en el Cristo resucitado:
Hemos venido a velar a Santa María para ponernos bajo su protección. Lo hacemos como desde hace siglos lo han hecho tantos peregrinos. Lo hacemos recordando las palabras con que ya la invocaban los cristianos del S. III: “Bajo vuestra protección nos refugiamos, oh Santa Virgen María”. También aquí, en esta basílica, podemos repetir las palabras de la liturgia bizantina en la fiesta de la Protección de la Virgen María: “hoy –canta la Iglesia de Oriente- la Virgen se encuentra en medio de la Iglesia y ruega al Dios por nosotros”. Los profetas, los apóstoles y todos los santos “se alegran conjuntamente porque por amor nuestro ella ruega Dios eterno” (Kontákion del 1 de octubre). Esta es la certeza que nos reúne en esta vigília.
Hemos venido a ponernos bajo la protección de la Virgen María para que nos dé abrigo con su manto –tal como cantamos en el Virolai.
Para que nos proteja como Iglesia que peregrina en Cataluña y nos haga cada día más hombres y mujeres de comunión, sanadores de heridas; para que nos haga comunidades eclesiales en salida hacia las periferias de nuestro entorno, tal como pide el Papa Francisco.
Para que nos proteja como Pueblo, ella que es la Patrona. Porque, tal como han escrito nuestros obispos, nos ayude a “buscar una solución justa en la situación” actual y a ser “instrumentos de paz y de reconciliación en medio de nuestra sociedad catalana” para “superar las consecuencias de la crisis institucional, económica y social que vivimos” (cf. Nota del 16.02.2018).
Para que vele por quienes están en prisión preventiva o en el extranjero debido a esta situación y por sus familiares. Para que proteja a todos quienes están en situación de marginación, de pobreza, de soledad, de sufrimiento.
Pedimos que dé protección a todas las personas y realidades que representan las lámparas que arden en esta basílica, ahora que acabamos de renovar la ofrenda para mantenerlas encendidas.
Tenemos entre nosotros un grupo de peregrinos presididos por su obispo, venidos de la diócesis francesa de Verdún, en el Departamento de las Meuse, en Lorena. Hay una historia muy bonita. En esta diócesis, en una iglesia de Halles-sous-les-Côtes, se venera la Virgen María de Montserrat desde hace unos siglos. Allí, durante los años 1936-1939, cuando esta basílica estaba cerrada debido a la persecución religiosa y los monjes habían tenido que marchar de Montserrat, decidieron dar a la Virgen María de Montserrat el culto que no podía recibir en nuestra montaña y se comprometieron, también, a rogar para que los monjes pudieran volver. Los acogemos muy fraternalmente.
Cher Mons. Jean Paul Gusching,chers frères et sœurs «Amis de Montserrat»: nous sommes très heureux de partager avec vous, en communion fraternelle, cette vigile de prière aux pieds de Notre Dame de Montserrat. Il est très vif en moi le souvenir des fois que moi-même et quelqu'un de mes frères moines, avons partagé la célébration à Halles-sous-les Côtes soit à l’église qu’au calvaire en bord de forêt ainsi que le pèlerinage à Notre Dame d’Avioth. Veuille la Très Sainte Vierge vous bénir et aussi à l’Église de Perpinyà et à son évêque Mons. Norbert Turini présent parmi nous.
Sí. Refugiémonos bajo la protección de la Santa Virgen María, que no desoiga nuestras suplicas en nuestras necesidades; que en todos los peligros nos libere siempre, ella que es Virgen gloriosa y bendita (cf. Sub tuum praesidium).








