Horeb es el título del boletín informativo de la URC (Unión de Religiosos de Cataluña). El primer número apareció el 16 de enero de 2008. Su periodicidad inicial fue oscilante hasta el número 44, publicado el 3 de septiembre de 2009, que se fijó en un ritmo semanal. Sale a luz cada jueves. Su envío se efectúa por correo electrónico. Todos los números pueden consultarse en el web oficial de la URC, cuya dirección es www.urc.cat.Su lengua propia es el catalán, pero sus contenidos mezclan, sobre todo a partir de las fuentes, textos en catalán y en castellano. Su distribución es gratuita y basta inscribirse personalmente. Está abierto a quienes tienen interés en participar de sus informaciones y contenidos. Las personas destinatarias principales, pero no únicas ni exclusivas, son las religiosos y los religiosos, que viven y trabajan en Cataluña. Profesionales de la información no son ajenos a su recepción. Tampoco hay límite territorial. El jueves 19 de septiembre llega al número 500.
Su primer objetivo consiste en convertirse en vehículo entre las distintas congregaciones religiosas, que integran la URC, y sus miembros. Noticias y artículos de fondo, reseña de prensa, agenda de actividades… Las sinergias con otras publicaciones son una riqueza. Un poco de todo. A modo de un «trencadís» periodístico. La experiencia de estos años permite afirmar que la vida religiosa, más allá de las estadísticas sombrías, posee una gran vitalidad, está presente en las periferias, vive con alegría la misión encomendada, se preocupa por comprometerse a fondo, comparte de manera intercongregacional los dones recibidos y también con los laicos en plan de fraternidad… Como en toda realidad humana, la fragilidad no está ausente y también se recoge en sus páginas. Silenciarla sería estar pendiente de la imagen más que de la verdad.
La comunicación es muy importante, pero no es un absoluto. Hay una prioridad por encima de ella: ser lo que tenemos que ser. La vida cristiana, la santidad, es como un frasco de perfume, que se respira en el ambiente aunque no se hable de su fragancia.
LLUÍS SERRA LLANSANA








