(Carmelitas Misioneras · Clara Palma cms · 13/10/26) Bajo el lema «Juntos en Oración y Misión», el Carmelo Misionero Seglar (CMS) de Europa celebró, del 9 al 11 de octubre, su Asamblea Europea en Barcelona, en un encuentro marcado por la fraternidad, la oración y la vivencia del carisma palautiano.
Representantes de los grupos de España, Italia, Polonia y Portugal dijeron una vez más «sí» al desafío de caminar juntos, compartiendo experiencias, fortaleciendo lazos y renovando su compromiso con la misión.
Esta Asamblea tuvo un significado muy especial por celebrarse en Barcelona, cuna del Carmelo Misionero, una ciudad profundamente vinculada a la vida y obra del Padre Francisco Palau y llena de lugares que forman parte de la historia y la identidad de nuestra familia carmelitana palautiana.
Entre los muchos momentos vividos, destacó la Ruta Palautiana, guiada por las Hermanas Carmen Parra y Gracia Navarro. Con profundidad y entusiasmo, nos acompañaron por los caminos recorridos por nuestro Fundador, ayudándonos a comprender mejor las circunstancias históricas, espirituales y sociales que marcaron su vida y misión.
La visita a la Catedral de Barcelona, a la Iglesia de Belén y a la Iglesia de San Agustín nos permitió recorrer lugares especialmente significativos. Fue en esta última donde funcionó la Escuela de la Virtud, una de las grandes iniciativas espirituales y sociales del Padre Palau. Más que transmitir conocimientos religiosos, esta escuela buscaba formar conciencias, ayudando a las personas a comprender el sentido de los mandamientos y la importancia de vivirlos para construir una sociedad más justa, fraterna y solidaria.
Otro momento especialmente significativo fue nuestra visita a Vallcarca, donde fuimos acogidos con gran cariño por las Hermanas de la comunidad. En la Capilla de Nuestra Señora de las Virtudes, la Hermana Francisca Esquius nos invitó a realizar un verdadero viaje en el tiempo, evocando las dificultades, los desafíos y las alegrías vividas en aquel lugar. Sus palabras nos recordaron la esencia de nuestro carisma: amar a Dios y amar al prójimo, dos dimensiones inseparables de la espiritualidad palautiana.
También nos dejó una interpelación que sigue resonando en nuestros corazones: «¿Qué urgencias tiene el pueblo?» Una pregunta sencilla, pero profundamente desafiante, que nos invita a mirar la realidad con atención y sensibilidad, a reconocer las heridas del mundo y a responder a ellas con gestos concretos de amor, cercanía y servicio. Como discípulos de Jesús y herederos del carisma de Francisco Palau, estamos llamados a cuidar, a aliviar el sufrimiento y contribuir a sanar las heridas de la humanidad.
La celebración de la Eucaristía en Solarium, presidida por el Padre Jaume Benaloy, constituyó otro de los momentos más importantes de este encuentro, ofreciéndonos un tiempo privilegiado de comunión, acción de gracias y renovación del compromiso misionero.
Naturalmente, la Asamblea fue también un espacio de escucha, reflexión y corresponsabilidad. El compartir la vida y las experiencias de los diferentes grupos, los momentos de oración y convivencia fraterna, así como las decisiones tomadas en común, reforzaron el sentido de pertenencia a una misma familia y el deseo de seguir construyendo caminos de comunión y misión en Europa.
Regresamos a nuestros grupos con el corazón agradecido, enriquecidos por todo lo vivido y conscientes de que el carisma palautiano sigue vivo y actual, invitándonos a reconocer y amar a la Iglesia y a responder a las necesidades concretas de nuestro tiempo.
El próximo encuentro ya tiene fecha y lugar: la Asamblea Europea de 2027 se celebrará en Murcia, España, del 22 al 24 de octubre.
Hasta entonces, seguiremos caminando juntos, unidos en la oración, la fraternidad y la misión, procurando hacer presente, en nuestra vida cotidiana, el amor que Francisco Palau nos enseñó a vivir.








