(Xavier Fortuny) Este 12 de noviembre celebramos el Día de la Iglesia con el lema “Orgullosos de nuestra fe”.
En la carta del final de la primera sesión del Sínodo se cita un fragmento del papa Francisco donde dice: «El mundo en el que vivimos, y que estamos llamados a amar y servir, incluso con sus contradicciones, exige que la Iglesia fortalezca las sinergias en todos los ámbitos de su misión. Precisamente el camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio» (Papa Francisco, 17 de octubre de 2015). Con estas palabras nos alientan en nuestra labor del día a día; en primer lugar y, sin lugar a dudas, nos animan a seguir siendo testigos de fraternidad, en un mundo marcado por tanta violencia. ¡No desfallezcamos!
En segundo lugar, nos exhorta a mantener viva la luz y el testimonio de vida entregada, por el Evangelio, a los demás. Damos gracias a Dios por la inmensidad de obras educativas, sanitarias y asistenciales que hacen crecer la semilla de la Iglesia. Y damos gracias, también, por tantos hermanos y hermanas, que desde la vida contemplativa nos sustentan con su oración constante.
Es importante valorar todo lo que hemos hecho y lo que seguimos haciendo, día tras día, a poco que pueda parecernos. Cada uno de nosotros hacemos Iglesia con cada una de nuestras aportaciones y servicios. Todos juntos hacemos Iglesia y nos sentimos agradecidos de formar parte de ella.








