(Obispado Girona · 19/05/25) La iglesia de Santa Maria de los Turers de Banyoles acogió, este sábado, 17 de mayo, la misa de aniversario del nacimiento de la venerable Magdalena Aulina, fundadora del Instituto Secular de Operarias Parroquiales. Fue presidida por el obispo de Girona, fray Octavi Vilà, quien en su homilía manifestó que la celebración se hacía «con agradecimiento y esperanza»: «Agradecidos por los frutos que dio en vida Magdalena Aulina y por los que ha dado su obra. Esperanzados en que pronto sea reconocida su santidad, que de hecho ya es conocida por tantos».
También remarcó que «Magdalena Aulina sentía ansias de ser de Jesús, pero no como algunos otros esperaban, sino que quería hacerlo de la manera que Cristo le pedía. Quería vivir su vocación al descubierto, a merced de los vientos, sin otro cimiento que los pies muy hundidos en el terreno de la propia vocación». Y añadió que «Dios escribe recto con renglones torcidos, y este dicho en la vida de esta mujer apóstol, pionera y profeta, se cumple con creces». En este sentido, el obispo destacó que Aulina «supo perseverar y esperar su momento. A esto le ayudó su sentido de la obediencia, su paciencia y su espíritu de libertad. No caminaba sola, tenía al lado a su familia, las nuevas vocaciones al carisma que ella inspiraba y el afecto de mucha gente. Al otro lado de la balanza algunas, no tantas pero sí poderosas, incomprensiones». Y recordó unas palabras del papa Francisco: «No nos hace bien mirar desde arriba, colocarnos en el lugar de jueces sin piedad, considerar a los otros como indignos y pretender dar lecciones permanentemente. Esta es una sutil forma de violencia (Gaudete et exultate, 117)».
Finalizó la homilía destacando que «Magdalena Aulina fue así, próxima, constante, paciente, firme y sobre todo esperanzada y confiada en que cumpliendo la voluntad del Señor no hay que temer nada. Cómo dijo Gamaliel al sanedrín: “si aquello que hacen o se proponen viene de los hombres, se destruirá solo; pero si es de Dios, no conseguiréis destruirlos. !Y alerta que no os encontraseis luchando contra Dios!” (Ac 5,38-39)».








