(Mònica Ferré, Dtora. Colegio Montserrat · Mis. Hijas Sagrada Família de Nazaret · 09/10/26) Hay aniversarios que se celebran y aniversarios que se viven. El centenario del Colegio Montserrat ha sido, sobre todo, una experiencia compartida por toda una comunidad que, durante un año, ha mirado atrás para reconocer y agradecer su historia, pero también hacia delante para preguntarse qué colegio queremos seguir construyendo.
El 29 de septiembre de 2025 iniciábamos formalmente esta celebración con una jornada festiva en la que participaron todos los alumnos del colegio, con música, animación, un bingo musical y una imagen que quedará para siempre en nuestra memoria: toda la escuela formando un gran 100. Pero, sobre todo, aquel día quisimos hacer un gesto hacia el futuro. Niños y jóvenes prepararon una cápsula del tiempo que enterramos en el colegio y que se abrirá en 2050. En ella dejamos una parte de quiénes somos hoy para quienes nos sucederán. Fue una manera sencilla y profunda de recordar que cada generación recibe una historia, la transforma y tiene la responsabilidad de entregarla enriquecida a la siguiente.
A lo largo del curso, el centenario ha vertebrado iniciativas que han reforzado el sentimiento de pertenencia. Creamos nuestro himno, cantado y protagonizado por alumnos, profesores y familias, y rodamos un videoclip. También realizamos un documental que reunió testimonios de personas que han formado parte de la historia del colegio. En Navidad, todo el colegio subió al escenario para representar Caminos de Luz, una obra que expresaba algo esencial de lo que queremos ser: una comunidad que camina unida y busca ser luz para los demás.
Porque celebrar cien años no podía ser únicamente recordar. Tenía que ser, ante todo, encontrarnos. Los dos encuentros de exalumnos nos permitieron volver a escuchar muchas voces de distintas generaciones. Y el 17 de abril vivimos uno de los momentos más especiales del centenario: la Gala 100% Montserrat, en el Palau de Congressos de Catalunya. Quisimos que fuera un homenaje al colegio y a todas las personas que han formado parte de él. Fue una tarde bella, elegante y emotiva, en la que pasado y presente se encontraron para celebrar juntos lo que significa ser Montserrat.
La Semana de la Familia convirtió también el colegio en un espacio todavía más vivo, con actividades compartidas con padres y abuelos que culminaron con la Eucaristía de la Mare de Déu de Montserrat y la Festa Major.
También quisimos que el centenario nos ayudara a mirar el mundo y a pensar en el futuro. La edición especial de las CM Talks con Ousman Umar acercó a nuestros alumnos una mirada global, comprometida y profundamente humana. Y en septiembre, como culminación de este camino, celebramos el congreso 100% Humano: habitando fronteras, un espacio de encuentro y reflexión sobre uno de los grandes desafíos educativos de nuestro tiempo: cómo educar en un mundo en el que la inteligencia artificial y la tecnología avanzan a una velocidad extraordinaria sin perder aquello que nos hace profundamente humanos.
El 29 de septiembre de 2026 cerramos este año de celebración en un lugar especialmente significativo: la Basílica de la Sagrada Familia. Allí, en la Eucaristía de Acción de Gracias, pusimos en manos de Dios estos cien años y agradecimos a todas las personas que los han hecho posibles y han dejado su huella en el colegio.
Y quizá ese sea uno de los grandes regalos de este centenario: descubrir que el legado del Colegio Montserrat no está únicamente en su edificio, en sus proyectos o en sus resultados. Está, sobre todo, en las personas. En una manera de educar que busca unir corazón e inteligencia; en una escuela que quiere acompañar a cada alumno para que llegue a ser una persona excelente, ética y comprometida; en una comunidad que entiende que educar es una tarea compartida.
Mirar cien años de historia también nos obliga a preguntarnos qué queremos conservar y qué debemos transformar. El legado consiste en recibir lo esencial, cuidarlo y hacerlo crecer. Tenemos ante nosotros retos enormes: educar en un mundo marcado por la inteligencia artificial, la incertidumbre y la complejidad; acompañar a nuestros jóvenes para que desarrollen criterio, autonomía y responsabilidad; fortalecer los vínculos y la comunidad; y seguir siendo un colegio abierto al mundo sin perder nuestra identidad como escuela católica.
Por eso cerramos el centenario con gratitud. La historia nos impulsa a seguir adelante. La cápsula que enterramos hace un año nos recuerda que algún día serán otros quienes la abran y miren hacia nuestra generación. Ojalá encuentren en ella una escuela que supo estar a la altura de su tiempo, que tuvo el valor de transformarse sin renunciar a lo que la define y que siguió creyendo, con esperanza, en la educación.
Cien años después, el Colegio Montserrat continúa caminando con la convicción de que todavía queda mucho por construir. Porque cien años no son un punto de llegada. Son una nueva oportunidad para seguir haciendo historia.








