(Salesianos · 08/09/26) La etapa del noviciado salesiano cuenta desde este mes de septiembre con 20 nuevos jóvenes dispuestos a profundizar en su vocación. Entre este grupo de nuevos novicios se encuentran Juan Luis Peso y Rogelio Fenoll, ambos pertenecientes a la Inspectoría María Auxiliadora (SMX).
Durante la celebración de inicio, celebrada en El Colle en la jornada del 6 de septiembre, el Consejero Regional, Juan Carlos Pérez Godoy, arropó a los jóvenes junto a varios hermanos de la provincia. Destacó la presencia y el acompañamiento de José Miguel Núñez, Rafa Cazorla y Manuel Hurtado, quienes, junto al propio Juan Carlos, quisieron estar presentes en este paso fundamental.
Dejar atrás al hombre viejo
En su intervención, el Consejero Regional ofreció una profunda reflexión basándose en el pasaje evangélico del ciego Bartimeo (Mc 10,46-52). Recordó cómo este personaje arroja su manto para acercarse al Señor, una imagen que utilizó para insistir en la necesidad vital de dejar al «hombre viejo» atrás.
Asimismo, Pérez Godoy hizo referencia a la Encíclica Magnifica Humanitas y evocó las palabras que el Papa León pronunció en la plaza de Lima durante su visita a España, subrayando la importancia de ser «verdaderamente humanos». En este sentido, destacó que «ser humanos significa que debemos conocernos bien, ser verdaderos hombres con todo lo que eso significa; esa es la mejor forma de ser buenos cristianos y buenos salesianos».
Tras la emotiva celebración, la jornada concluyó con un tiempo de convivencia fraternal y un refrigerio compartido entre todos los asistentes.
Naturaleza y objetivos de esta etapa formativa
Tal y como recoge el artículo 110 de las Constituciones Salesianas, el noviciado ofrece al candidato la posibilidad de iniciar una auténtica experiencia religiosa. En este entorno, la comunidad se convierte en un modelo de vida sustentado en la fe y alimentado por la oración. Valores como la sencillez evangélica, la alegría, la amistad y el respeto mutuo son esenciales para crear el clima de confianza y docilidad necesario en esta etapa.
El noviciado tiene una duración de doce meses, según norma de derecho. Comienza en el momento en que el candidato, tras ser admitido por el inspector, ingresa en la casa de noviciado erigida canónicamente.
A partir de ese momento, los jóvenes quedan bajo la guía espiritual del maestro de novicios. Su labor será coordinar y animar el proceso, ayudando a cada candidato a:
- Estudiar a fondo las motivaciones de su opción.
- Comprobar su idoneidad para la vocación salesiana.
- Orientarse hacia la donación completa de sí mismo a Dios para el servicio de los jóvenes, siguiendo el espíritu de Don Bosco.
Se presenta por delante un año intenso de formación y discernimiento antes de su primera profesión religiosa. Para estos jóvenes españoles, el reto está claro: dar este paso significa «comenzar un camino, un proyecto de Dios al estilo de Don Bosco para anunciar el Evangelio a los jóvenes… y es dar un paso adelante en sus vidas como cristianos siendo fieles a la voluntad que Dios quiere sobre ellos».








