(O. de Urgell · Ordo Virginum · 31/07/26) Del 27 al 31 de julio, la diócesis de Palencia ha acogido el Encuentro Nacional del Ordo virginum, celebrado este año bajo el lema «Enviadas a ser presencia; creando puentes en el mundo». Han participado ochenta vírgenes consagradas procedentes de numerosas diócesis españolas. Cataluña ha estado representada por las diócesis de Urgell, Barcelona y Sant Feliu de Llobregat. También se han incorporado candidatas y aspirantes que se encuentran en diferentes momentos de su proceso de discernimiento.
El lema ha acompañado todo el encuentro y ha servido de hilo conductor de las diferentes sesiones. La presencia toma cuerpo en la vida de cada diócesis. La virgen consagrada comparte la realidad de las personas con las que vive y ejerce su misión desde la cercanía. Esta manera de vivir la consagración ayuda a crear puentes, favorece el encuentro y mantiene viva la comunión en la vida cotidiana de la Iglesia.
Las ponencias han profundizado en esta vocación desde perspectivas complementarias. Mons. Mikel Garciandía Goñi, obispo de Palencia, ofreció una reflexión sobre la misión y la consagración en el contexto actual. La mesa de experiencias recorrió la historia del Ordo virginum y dio voz a diferentes testimonios. El Rvdo. Miguel Ruiz Prada dedicó su intervención a la vida espiritual y afectiva. Victoriano Pardo dirigió un taller sobre la comunicación.
Uno de los momentos centrales se vivió en la catedral de Palencia durante la Eucaristía presidida por Mons. Ginés García Beltrán, obispo de Getafe y obispo responsable del Ordo virginum en la Conferencia Episcopal Española, concelebrada con Mons. Mikel Garciandía Goñi, obispo de Palencia. En el transcurso de la celebración, las vírgenes consagradas renovaron su propósito perpetuo. Este gesto hizo especialmente visible el vínculo del Ordo virginum con la Iglesia particular. La virgen consagrada, imagen de la Iglesia esposa, recibe la consagración de manos de su obispo y continúa viviendo esta vocación bajo su cuidado pastoral. La renovación del propósito perpetuo expresaba así la comunión de una misma vocación vivida en diversas Iglesias particulares.
El encuentro contó también con la participación de varios sacerdotes que acompañan esta vocación en sus diócesis: el Rvdo. Josep Maria García Panisello, delegado diocesano para la Vida Consagrada de Tortosa; el Rvdo. Feliciano Leal, de la archidiócesis de Mérida-Badajoz, y el dominico P. Jesús Galdeano Aramendía, O.P., vicario episcopal para la Vida Consagrada de la archidiócesis de Pamplona y Tudela.
Entre las participantes había candidatas procedentes de diócesis como Cuenca o Santander. También asistieron tres aspirantes de Tortosa, enviadas por su obispo y acompañadas por el Rvdo. Josep Maria García Panisello. Para ellas, el encuentro ha representado una primera experiencia de convivencia con el Ordo virginum antes de iniciar el proceso de formación inicial y discernimiento previsto por la instrucción Ecclesiae Sponsae Imago.
A lo largo de la semana también hubo ocasión de conocer algunos de los lugares más significativos de la diócesis de Palencia, entre ellos el Museo Diocesano, la basílica visigoda de San Juan de Baños y el monasterio cisterciense de San Isidro de Dueñas. Este recorrido permitió descubrir la riqueza espiritual de la Iglesia palentina y fortaleció los vínculos de sororidad entre las participantes.
La participación de nuevas candidatas y aspirantes ha sido uno de los signos más esperanzadores de esta edición. El encuentro ha vuelto a poner de manifiesto la riqueza de una vocación profundamente arraigada en cada Iglesia particular. En comunión con su obispo, las vírgenes consagradas continúan haciendo presente la imagen de la Iglesia esposa y ofrecen un testimonio discreto de fidelidad en medio del mundo.








