(Obispado Girona · 26/10/23) El pasado viernes, 20 de octubre, el monasterio de Sant Daniel de Girona acogió la presentación del libro «Fe arrelada. Garba d’articles i entrevistes (1997-2022)», del profesor y escritor David Pagès y Cassú. Participaron en el acto el abad emérito de Montserrat, el P. Josep Maria Soler, y la priora del monasterio de Sant Daniel, M. Assumpció Pifarré. Durante su intervención, el P. Josep Maria Soler destacó que el libro de Pagès «quiere subrayar el entrelazado que ha habido desde los inicios de Catalunya entre el cristianismo y la catalanidad y como esto ha contribuido a crear la identidad de nuestro pueblo y a vertebrarlo». En este sentido, aseguró que este es precisamente «un reto para los cristianos de nuestro país, y más concretamente para los miembros de la Iglesia católica». «El reto de contribuir a hacer que la fe cristiana continúe arraigada en Catalunya, de una manera abierta y respetuosa a otras religiones y a otras formas de pensar presentes en nuestra sociedad», manifestó.
También puso sobre la mesa que si bien «estos últimos años hay un retroceso, explicable por muchas razones», esta situación «tiene que ser un estímulo para volver a proponer la novedad de Jesucristo en nuestra sociedad». E indicó que «esto supone que quienes nos llamamos cristianos tengamos la fe arraigada en el corazón y en la inteligencia: que profundizamos cada vez más nuestra plegaria, que conozcamos más la Palabra de Dios, que vivamos activa y fructuosamente la liturgia, que nos abandonemos confiadamente a Dios que se nos revela como Amor (1Jo 4, 8)». También reivindicó que hace falta que «profundicemos intelectualmente en los contenidos doctrinales de la fe para saber responder a las preguntas que nosotros mismos nos podemos hacer sobre estos contenidos y para saber razonar a los otros lo que creemos, porque la fe cristiana es razonable. Y además, tenemos que saber presentar más con la vida y el compromiso social que con las palabras, la belleza y la novedad de la fe cristiana».
Por otro lado, remarcó que «en la sociedad de hoy en día y en la cultura dominante, alejada en buena parte del cristianismo, lo que tenemos que hacer los cristianos es “ser alma del mundo”, como decía Diognet. Es decir, testimoniar con nuestra palabra propositiva (porque se trata de “proponer y no de imponer”) y con nuestro comportamiento los valores que vienen del Evangelio de Jesús». Finalmente, destacó que «la construcción de la sociedad en el presente y en el futuro es un reto de todos, de creyentes y de no creyentes.
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