La Unió de Religiosos de Cataluña también mira a los jóvenes. Lo hace el curso en que el Vaticano les dedicará un sínodo específico. “Rogamos a Dios que nos ayude a acertar el planteamiento y a superar formas obsoletas de abordarlo” ha pedido el presidente de la URC, Màxim Muñoz.
El hermano marista Ramon Rúbies ha conducido el tema central de la Asamblea General de este 2017, celebrada el jueves. Con el título 'Creer con los jóvenes' ha hecho una reflexión generacional desde el mundo del marketing, para acabar aterrizando en el ámbito concreto de la pastoral juvenil, al que ha dedicado buena parte de su acción como religioso. “Estar con los jóvenes me hacía más cerca de Jesús”, ha asegurado.
Crece la búsqueda de sentido
La subjetividad, el valor emocional de las vivencias, la conexión permanente a las redes sociales y la experiencia vital mediatizada que se deriva, la cultura del consumo y un sentido presentista del tiempo, son algunos de los elementos que ha destacado Rúbies de este perfil poblacional.
En este marco de tipo generalista, se ha parado a hablar de los “jóvenes cristianos” que son parte activa de las comunidades. “Viven un cristianismo humanitario y autónomo” ha explicado. También ha descrito una bajada de las creencias religiosas tradicionales, pero también una necesidad creciente de buscar sentido y significado a la vida.
El hermano marista también ha hablado de un “fuerte eclecticismo”, ante el cual ha apelado a la necesidad de “dar cultura religiosa a los jóvenes”. Se ha mostrado, pero, crítico con la tesis de quienes hablan de una “religión postcristiana”, que entiende que los jóvenes han dejado de hacer aspavientos o combatir la religión, para mantenerse en una postura de indiferencia: “Más bien los es igual”, ha dicho con reservas.
Al estilo de Jesús
Ramon Rúbies ha propuesto ver a los jóvenes “como lugar teológico”. Es decir, de encuentro con Dios. A la pregunta de “cómo acompañarlos”, ha propuesto a los pastoralistas que sean “sensibles como Jesús con los discípulos de Emaús”.
Aquí ha remarcado la importancia de hacer camino juntos, desde la proximidad y la presencia, de mostrar una acogida incondicional, de escuchar antes de hablar y de brindar espacios de confianza. También ha hablado del símbolo de reunirse juntos en la mesa, como símbolo de la celebración eucarística, y de proponer un proyecto de vida.
El análisis del momento político, social y eclesial
Durante la bienvenida a la asamblea, el presidente de la Unión de Religiosos, el claretiano Màxim Muñoz, se ha referido a los atentados del 17 de agosto. Y ha recordado como desde las órdenes y congregaciones ya se defendió “continuar siendo constructores de paz y de concordia y de ofrecer la ayuda que hiciera falta”. En este sentido, ha reiterado que “la firme convicción que el amor, la justicia y la paz son mucho más fuertes que el odio, la violencia y la destrucción”.
Muñoz también ha dedicado su reflexión a analizar el momento político vivido hoy en Cataluña. Ha recordado los pronunciamientos de los obispos –previos a la celebración del referéndum del 1 de octubre– y también de las abadesas y de los abades –condenando la violencia y alabando la respuesta pacífica.
El presidente de la URC ha formulado el interrogante sobre cuál tiene que ser el papel de los religiosos. Así ha descrito la tarea que considera que tienen que asumir: “Ser instrumentos de este diálogo sincero y pacífico desde el valores evangélicos entre nosotros mismos y con las personas y colectivos más cercanos”.
Con todo, “la vida continúa” ha dicho Muñoz sobre la vida religiosa. Ha hablado del contexto de reestructuración de organismos de Iglesia en todo Europa. Y más allá de una reacción a la carencia de vocaciones, ha formulado en positivo: “Tenemos muchas ganas de ser fieles y auténticos”. También ha hablado de “vitalidad y fidelidad creativa de los varios carismas” y ha mencionado los 400 años de los escolapios, los 225 años de las Hospitalarias de la Santa Cruz, los 200 años de los maristas y los 200 años de Jesús-María.
(Laura Mor –CatalunyaReligió)








