URC

A continuació, reproduïm íntegrament, l'entrevista realitzada per la revista "Vida Nueva"  al president de l'URC, Màxim Muñoz:

La vida religiosa en Cataluña no se arredra por los retos que ella, al igual que toda la vida consagrada, tiene por delante. Pero tampoco quieren que el presente les pille despistados, por eso encuentran revisando si los compromisos y conclusiones del Congreso de Vida Religiosa en Cataluña, celebrado entre 1993 y 1995, se han cumplido o se han quedado por el camino. El presidente de la Unión de Religiosos de Cataluña (URC), el claretiano Màxim Muñoz, habla de “actualizar en un nuevo contexto”.

 

Se cumplen 25 años de aquel congreso. ¿Siguen siendo las mismas las urgencias, o hay nuevos retos que afrontar?

El análisis que se hizo y las urgencias siguen vigentes y se ha avanzado, aunque habría que actualizarlas en un nuevo contexto: el testimonio de las comunidades, la colaboración y comunicación entre familias religiosas, la inserción en la Iglesia local, la misión compartida con los laicos, el papel de la mujer en la Iglesia, el diálogo con la cultura, el desplazamiento hacia las periferias, la necesaria inculturación… Algunos compromisos quedan pendientes, como un fórum de reflexión y revitalización de la vida religiosa, una vocalía de religiosos y mayores…

 

¿Habría que hacer un nuevo congreso para afrontarlas?

La última asamblea general de la URC, celebrada en marzo, sugirió organizar un proceso participativo, no tan complejo como el de 1993, pero que ayude a compartir los retos en espacios de reflexión, convivencia y celebración. Lo concretaremos en la próxima asamblea.

 

¿Qué retos supone la desaparición de provincias religiosas territorialmente limitadas en Cataluña?

En las asambleas de la URC cada vez hay menos superiores mayores y más delegados. Ese es uno de los retos: vivir estas variaciones sin perder el sentido de unidad pastoral de una zona como la nuestra, simplificar y adaptar las estructuras y unir esfuerzos para afrontar esta realidad, asegurar la proximidad de la animación y gobierno de las congregaciones, mantener los vínculos de pertenencia y relación, compaginar la pluralidad cultural y lingüística con las exigencias de la espiritualidad y la misión pastoral… Estamos ensayando caminos.

 

Responder al reto de la inculturación parece ser la razón por la que la URC tiene previsto programar un curso para religiosos procedentes de otros lugares, con formación sobre la realidad social, cultural, histórica y religiosa de Cataluña. Hay quien ha cuestionado el sentido de este curso…

El curso viene motivado por lasreestructuraciones. Aumenta el número de personas que las congregaciones destinan a Cataluña procedentes de otros contextos culturales, también de otros continentes. Puede ayudarles en su proceso de inculturación el conocer el contexto cultural, social, religioso y eclesial donde tienen que desarrollar su vida y su misión. Las motivaciones son claramente de carácter evangelizador, y lamentamos que, fuera del ámbito de las congregaciones, haya quien quiera ver en ese curso fantasmas nacionalistas.

 

¿Cómo explicar desde esta perspectiva la situación que se está viviendo hoy en Cataluña y en España?

Las tergiversaciones aludidas evidencian hasta qué punto la actual situación provoca una “contaminación política” de realidades que deberían mantenerse en el ámbito de la fe y de la evangelización. Nuestra opción evangélica debería impedir evitar trasladar a la esfera de la vida religiosa y eclesial los esquemas propios de la esfera partidista. Este es uno de los difíciles retos que tenemos como vida religiosa: intentar que la fe y el Evangelio, y las relaciones fraternas que se derivan de ahí, tengan la total prioridad y sean el criterio para vivir las diversas preferencias políticas que pueda tener cada uno.

J. Lorenzo

                                                                                                          Vida Nueva